Columnistas

Propuesta para una situación de crisis

La situación económica del país ya venía siendo delicada. Varios han sido los factores que habían influido en la situación de deterioro de la economía, entre los cuales se puede mencionar la disminución en el precio de exportación de algunos productos agrícolas y materias primas, el bajo nivel de inversiones nacionales y extranjeras y un gasto público excesivo, que no se corresponde con los ingresos del Estado; todo lo señalado obligó al gobierno a un mayor endeudamiento interno y externo, que se ha constituido en una pesada carga para las finanzas estatales. Los resultados económicos para el país, después de la pandemia del coronavirus, serán graves. Un hecho que ya se empieza manifestar es la reducción del ingreso de divisas por las remesas, cierre de empresas por el bajo consumo de los países donde se colocan nuestras exportaciones, reducción de las exportaciones de productos agrícolas y materia prima, disminución sustancial de la cooperación internacional, limitada inversión nacional e internacional, son algunos de los factores que van afectar aún más la ya maltrecha economía hondureña. Las propuestas que el gobierno está haciendo, más allá de algunos temas que tienen que ver con el estímulo aquellos empresarios que han mantenido el pago a los trabajadores, aun cuando sus empresas han estado cerradas, son iniciativas sanas, pero no influyen en el ahorro y racionalización de los recursos públicos en una situación de crisis. Desde este espacio, me propongo hacer las siguientes sugerencias: reducción de salarios a diputados y funcionarios en puestos de dirección superior, eliminación de dietas a miembros de juntas directivas de instituciones autónomas y semiautónomas, venta y prohibición de alquileres de vehículos de lujo, venta del avión presidencial, reducción sustancial de la asignación presupuestaria destinada a viáticos, consumo de combustible, pagos de horas extras y suprimir la exoneración de impuestos a los negocios de comida rápida e instituciones de carácter religioso. Se debe revisar y suprimir toda aquella normativa contemplada en la Ley del Presupuesto, Ley Especial para la Asignación, Ejecución, Liquidación de Cuentas, Rendición de Cuentas de Fondos Públicos para Proyectos de Orden Social, Comunitarios y Programas Sociales y otros instrumentos creados a propósito de evitar controles en el uso de recursos públicos. Prohibición expresa de asignar recursos a ONG. Lo que debe buscarse es blindar al Estado, antes que blindar a diputados y funcionarios públicos.

Se debe crear el gabinete gubernamental, el que será presidido por el Presidente de la nación y sus ministros, con la participación especial de representantes de distintos sectores independientes de la sociedad hondureña; en este gabinete se debe discutir, aprobar y ejecutar todas aquellas iniciativas que tengan que ver con la situación de crisis que vive la nación, por lo cual deberá aprobarse una norma especial para su trabajo. Las crisis se manejan con participación amplia de la ciudadanía. El futuro de la humanidad deberá ser solidario, o será incierto y doloroso para todos.