Políticas de IA que protejan a las familias

"El papa León XIV advirtió a legisladores católicos en Roma sobre los riesgos de la IA y pidió leyes que defiendan la dignidad humana y la familia"

  • Actualizado: 03 de septiembre de 2026 a las 00:00

La Red Internacional de Legisladores Católicos (RILC) celebró en Roma, Italia, en agosto de 2026, su 17.ª reunión anual bajo el lema: “Dignidad humana e inteligencia artificial: desafíos, oportunidades y control”, con una asistencia de más de 200 parlamentarios provenientes de diferentes continentes.

En dicha ocasión, León XIV sostuvo una audiencia privada en el Palacio Apostólico Vaticano con los miembros de la RILC, durante la cual hizo una reflexión sobre la temática de la reunión anual. Ante legisladores católicos, el papa alertó sobre los riesgos del colonialismo tecnológico, defendió la dignidad humana y llamó a fortalecer a la familia frente a los desafíos de la innovación. A su vez, exhortó a promover una legislación que oriente el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) al servicio del bien común.

En su introducción planteó dos advertencias distintas: el poder de los algoritmos sobre la visibilidad pública y el trabajo, y el riesgo de que la tecnología erosione a la familia. “La velocidad a la que se desarrollan las innovaciones en IA nos lleva a preguntarnos si, en el futuro, seremos capaces de controlar estas máquinas y si la humanidad corre el riesgo de convertirse en víctima de sus propios inventos”.

El Papa ha planteado una cuestión que, a su juicio, debe estar en el centro del debate: “No solamente ¿qué podemos hacer?, sino ¿qué debemos hacer? En efecto, hoy la familia humana se enfrenta a una elección fundamental. Podemos caer en la tentación de construir una nueva Torre de Babel, donde el poder, la eficiencia y el control oscurecen el rostro de la persona humana; o podemos construir una civilización en la que la tecnología sirva al desarrollo integral de cada persona (cf. nn. 7-10)».

La pregunta crucial sigue siendo la misma: ¿ayuda la tecnología a las personas a ser más fraternas y responsables consigo mismas y con los demás? En este sentido, los principios de la doctrina social de la Iglesia - “la dignidad inviolable de toda persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad”- proporcionan ciertos criterios para el discernimiento.

A criterio del Pontífice, el mundo no necesita una inteligencia artificial que disminuya la humanidad. Lo que necesita es “una inteligencia humana iluminada por la sabiduría, una autoridad política guiada por la conciencia y una innovación tecnológica dirigida por la caridad”. Solo de ese modo, la IA podrá convertirse “no en un rival de la humanidad, sino en un servidor del bien común”.

En otro tramo de su reflexión, el papa se refirió a un eje distinto: el impacto de la inteligencia artificial sobre los vínculos familiares. Sostuvo que la familia nunca debe ser erosionada como “célula primaria de la sociedad”, porque es en ese ámbito “donde aprendemos la confianza antes que el cálculo, la generosidad antes que la competición, el diálogo antes que la división y el amor antes que el poder”.

En esa línea, pidió cuidado para no reducir la vida familiar “a datos y modelos económicos” que terminen precarizándola. En el cierre de su exposición, León XIV instó a los legisladores católicos a promover políticas que protejan y fortalezcan el matrimonio y las familias de los peligros de la IA.

También los exhortó a continuar su investigación para encontrar las formas de contribuir a la formulación de políticas públicas que humanicen el uso de las tecnologías digitales, para que sirvan a la vida y la paz

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