El péndulo político continúa siendo una figura práctica para comprender los procesos electorales en las democracias contemporáneas y los balances del poder mundial entre fuerzas progresistas y conservadoras.
Las oscilaciones entre los extremos de izquierda y derecha siguen siendo los referentes principales, aunque no logran representar la totalidad de las ideas y las complejidades humanas.
Cuanto más dogmática o extrema es la gestión de un gobierno percibido en desgaste, mayor es la reacción ciudadana. El desgaste institucional o de los liderazgos individuales ha llevado al voto de castigo.
En ensayos previos, hemos pasado revista a la aplicación del péndulo para explicar el desplazamiento favorable a la derecha frente a las izquierdas en Colombia, Perú y Costa Rica. Asimismo, planteamos los escenarios y las tendencias previas a los procesos electorales en Brasil, Israel y Estados Unidos.
Antes del desenlace de estos tres procesos, se daba por sentado que el avance de la derecha era prácticamente incontenible y que, en todo caso, operaría de antemano una especie de efecto “espejo”, siempre favorable a la derecha, a partir de un resultado desfavorable para la izquierda oficialista en Brasil. Desde allí se proyectaba un fortalecimiento de las derechas tanto en Estados Unidos e Israel como en otras partes de Latinoamérica y Europa.
Veamos algunos detalles sobre los tres países clave que nos propusimos analizar: Brasil: el asedio a la izquierda y el crecimiento de la oposición de derecha. En el contexto latinoamericano, el presidente izquierdista Luiz Inácio “Lula” da Silva fue sorprendido en la primera vuelta presidencial, a inicios de octubre.
De nuevo, se equivocó la mayoría de las encuestas que daban por triunfador al gobernante brasileño. El candidato opositor de derecha, el senador Flávio Bolsonaro, a quien apenas se le proyectaba un apoyo del 33 %, le sacó ventaja al candidato oficialista, con un 47 % frente a un 45 % de votación para el oficialismo de izquierda.
La supuesta ventaja de Lula se esfumó, cumpliéndose los augurios pendulares. No obstante, cuando prácticamente ya se daba por triunfadora a la derecha en la segunda vuelta, las encuestas reiteraron sus falencias al salir Lula como triunfador contundente.
El alegato unilateral y aislado de sus aliados electorales, quienes presentaron a Bolsonaro como “víctima” de fraude, amplificó el espectro de la derrota. A ello se sumaron su salida clandestina del país hacia Estados Unidos y su estéril auto declaratoria como “verdadero presidente”. El giro del péndulo se vio rematado con los señalamientos de complicidad en la sospechosa huida de Bolsonaro dirigidos contra los presidentes derechistas Milei y Noboa.
Israel: el desplome del oficialismo y el auge opositor, con sorpresa árabe. Las elecciones legislativas nacionales para la Knéset evidenciaron el declive de la popularidad del primer ministro Benjamin Netanyahu y de su partido, el Likud.
Con una izquierda prácticamente inexistente, el “péndulo” se inclina hacia el partido Yashar!, encabezado por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, al que la mayoría de las encuestas, nuevamente equivocadas, proyectaban entre 24 y 26 escaños, pero que se quedó en 21.
Mientras tanto, el oficialismo de Netanyahu superó las proyecciones de entre 20 y 23 escaños y alcanzó 27. En todo caso, la suma de los partidos de oposición llegó a 67 escaños, frente a los 53 del bloque oficialista.
¿La sorpresa? Los partidos árabes subieron de 10 a 19 diputados, constituyéndose en el factor decisivo de la balanza en contra de Netanyahu, quien llevaba 20 años en el poder. Falta hablar de Estados Unidos.