Recién se celebró el Día del Niño (10 de septiembre) y apenas cinco días después se conmemoró el Día de la Independencia (15). Mientras escribo estas líneas, hemos felicitado a quienes desempeñan labores como maestros, con ocasión de su festejo (17).
Antes de que termine el mes, honraremos al santo patrono de Tegucigalpa, el arcángel San Miguel (29) -mi santo- y, en la siguiente semana -el sábado-, recordaremos el natalicio de Francisco Morazán (3 de octubre). El país se dispondrá, poco después, a tomar una pausa -la Morazánica- que agrupará los descansos del Día del Soldado (designado también el 3), el descubrimiento de América (12, Día de la Raza) y el alusivo a las Fuerzas Armadas (21, fecha del golpe de Estado a Julio Lozano Díaz en 1955).
El calendario festivo oficial -reconocido por la legislación laboral- contiene 11 días feriados. No he incluido en el párrafo previo el 31 (Halloween), que ya casi tiene dimensión universal, independientemente de las quejas o dudas que produce rememorarlo.
Podría llevar estas cuentas a extremos inmanejables si comienzo a citar el Santoral o reviso los libros de historia: cada día tras un ciclo terrestre alrededor del Sol tiene recordatorios importantes, como el nacimiento de alguna figura (Quevedo el 14, Stephen King el 21 y la primera reina Isabel de Inglaterra el 7), eventos de naturaleza histórica (la independencia de México el 16 de septiembre, por ejemplo).
Excepcionalmente, hay coincidencias como que el inicio y final de la Segunda Guerra Mundial hayan ocurrido en este mes corriente: el 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas invadieron Polonia y el 2 de septiembre, pero de 1945, Japón firmó su rendición oficial ante los Aliados, dando cierre definitivo a esa conflagración.
Un 4 de septiembre de 476 cae del poder el emperador romano Rómulo Augústulo, hecho que se considera el parteaguas entre la caída del Imperio Romano de Occidente y el fin de la Edad Media. Y fue un 11 de septiembre de 2001 que ocurrieron los atentados terroristas contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono de Washington.
Finalmente, y no por ello menos importante, dos veces sufrió México (1985 y 2017) destructivos terremotos un 19 de septiembre y, en un día como hoy (18), pero de 1974, Choloma amaneció arrasada como consecuencia del huracán Fifí, convirtiéndose en “ciudad mártir” debido al trágico acontecimiento que cobró la vida de miles de personas.
Por razones que evocan necesidades psicológicas, sociales y hasta culturales, los seres humanos conmemoramos fechas. Ora por preservar memoria histórica, por generar identidad y pertenencia a una comunidad, para crear patrones, celebrar eventos positivos y hasta para procesar dolores colectivos, concertamos el recuerdo y celebración reiterativa de datas específicas.
Ningún otro ser viviente lo hace y tiene la capacidad de evocar esas fechas que nos marcan. Reconocer su origen y destacar significado es importante para no vaciarlas de relevancia (aunque se agrupen o se olvide festejarlas)