Columnistas

La gota que rebalsó el vaso

Nada justifica la reacción iracunda de un asesor presidencial, peor aún, en contra de un opositor al gobierno que representa. Ni siquiera en los regímenes totalitarios, de izquierda o de derecha.

Sin embargo, el incidente de esta semana entre Marvin Ponce y Nelson Ávila, debería sonar las alarmas sobre lo que viene por delante, porque, como dice el viejo refrán: “Por la víspera se conoce la fiesta”. Qué tal cuando la campaña encienda todos sus motores y alcance altura de crucero. Se van a matar.

Precisamente, apenas la semana pasada escribíamos, en este mismo espacio, una reflexión sobre la crispación que se siente en el ambiente y nos preguntábamos: ¿Qué nos pasa?

Por eso cabe –y es oportuno- un llamado a la sensatez a los activistas y líderes de base. Que recuerden que, por más que se peleen, sus líderes, al final, siempre terminan comiendo en el mismo plato. Y, si no creen, solo vean como ahora MZR y JOH andan de la mano en el tema reeleccionista.

Lástima que el vaso de cristal le ha costado el puesto a Marvin Ponce. Difícil para él conseguir otro empleo donde gane 80 mil al mes, peor si no tiene un título universitario, una maestría, o un doctorado.

Diferente el caso de Nelson Ávila, que no paraba de alardear frente a su humilde e inculto oponente de todos sus doctorados, de los idiomas que habla, de los tantos países que ha visitado, de los muchos libros que ha escrito, y de tantas otras cosas que no están al alcance de un dirigente popular que se forjó en el yunque del crisol, que el hambre fue por años su fiel compañera, que fue perseguido y torturado por sus ideales, y que creció en un barrio tan pobre y humilde como la San Francisco.

Y eso fue, me dicen muchos que me han llamado, la verdadera gota que rebalsó el vaso, y no el epíteto de “mercenario”. Un verdadero hombre puede dejar pasar cualquier insulto, menos la humillación, peor si ésta proviene de alguien que se cree un ser superior.

Como dice un proverbio árabe: “Hay grandes hombres que hacen a los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes”.

*Periodista