Columnistas

La desigualdad en la era digital

La era digital ha marcado, entre otras cosas, el devenir de la educación del presente siglo. Ha dado a los docentes herramientas eficaces para el mejor aprovechamiento de los contenidos y el mejor desarrollo de las competencias necesarias para un estudiante de cualquier nivel y área.

La globalización tecnológica, por otra parte, ha hecho extensivo el uso de estas herramientas y las ha puesto, al menos en apariencia, al alcance de todos. Sin embargo, esto último no se da por igual.

Sirve para ilustrar este caso el ejemplo de China, por ser de los más dramáticos. Existe una China rural y otra urbana. Mientras en la urbe se pueden hallar lo más avanzado en tecnología, por otro lado, también está la China rural que parece haberse quedado estancada en el siglo XVIII.

En nuestro caso, en el nivel educativo medio y universitario existen estudiantes que por el contexto geográfico social donde se han desarrollado no han tenido mayor contacto con la tecnología, o al menos en su aplicación educativa; en cambio hay otros que son unos verdaderos nativos digitales.

No obstante, aún en la capital, los estudiantes (y usaré un término coloquial para referirme al respecto) huyen cuando se les pide entrar a una plataforma o usar un determinado programa informático para la adquisición de conocimiento y el desarrollo de competencias.

Muchos estudiantes llegan al nivel universitario y nunca han hecho una presentación audiovisual o hecho con todas sus formalidades un verdadero trabajo académico con las exigencias de hoy. Las deficiencias no se limitan a no saber usar un programa informático básico, sino que (y en esto sí son mayoría) no saben usar los recursos académicos en línea para recuperar información.

Esto provoca que las investigaciones bibliográficas o los apoyos bibliográficos para las investigaciones sean muy pobres.

Lo marcado en el párrafo anterior deja a los docentes del nivel superior en una grave desventaja cuando intentan usar cualquier tipo de medio digital para aprovechar mejor el tiempo y los conocimientos.

Aunque los programas de primaria y secundaria incluyen el desarrollo de habilidades informáticas, y de alguna u otra manera la mayoría lo hacen, se dan tres casos.

El primero de ellos son las instituciones que tienen todo el equipo y desarrollan sus planes a cabalidad, estas son en su mayoría privadas; en algunos casos, públicas que por algún programa o alguna atención especial tienen todo el equipo.

El segundo son los casos en los cuales no se tienen suficientes computadoras y no todas están en buen estado y esto provoca que no se desarrollen las competencias.

El tercer caso es de muchas escuelas rurales, e incluso algunas urbanas que no tienen recursos para la enseñanza informática, y tampoco los estudiantes tienen la capacidad económica para tener una computadora en casa y menos acceso a Internet.

Esta desigualdad en la formación provoca una desigualdad en el desempeño académico y posteriormente en el laboral, afectando directamente las oportunidades a nivel económico, profesional, e incluso la estima personal de los hondureños.