Historiadores: Hoy enfoco a mis colegas contemporáneos, cada vez más numerosos, tras la creación de la carrera de Historia en la UNAH, que permitió la profesionalización de nuestro oficio, complementado con los que pudieron continuar estudios avanzados en el exterior. En mi criterio, sobresalen algunos(as) colegas por sus aportes y destrezas: Yesenia Martínez, Darío Euraque, Rodolfo Pastor Fasquelle, Marvin Barahona, Jorge Amaya, sin por ello demeritar al resto de historiadores(as).
Martínez vincula exitosamente la salud pública con médicos hondureños de las primeras décadas del siglo XX que contribuyeron de maneras diversas a que el Estado asumiera como deber prioritario las condiciones sanitarias de la población, emitiendo legislación pertinente, fundando nosocomios, capacitando personal.
Euraque investiga y escribe tanto macro como microhistoria exitosamente. Su conocimiento y dominio de bibliografía internacional relativa a Honduras es impresionante, su destreza en técnicas cuantitativas, lo que es notorio en sus diversos aportes historiográficos.
Pastor Fasquelle posee una notable cultura humanística, tanto de occidente como del oriente planetario. Estudió en EE.UU. y México, con la distinción, tras graduarse en universidad de élite mexicana, ser contratado para impartir clases en ella, escribiendo diversos libros de historia mexicana. Al retornar a Honduras, combina su profesión con su actividad empresarial y política, centrando sus aportes historiográficos en su ciudad natal: San Pedro y el Valle de Sula. Al igual que Euraque es diestro en el análisis histórico.
Barahona, doctorado en Bélgica, ha escrito con carácter pionero respecto a la identidad nacional y su evolución a lo largo del tiempo. Editor de la Revista Envío, órgano divulgativo de la Orden Jesuita en Honduras. El conocer nuestros orígenes primigenios, diversidad étnica y cultural, forman parte de los aportes debidos a Barahona.
Amaya exitosamente ha investigado a grupos migrantes venidos del exterior, radicados y prosperado en Honduras. Sus contribuciones a la historia social patria son positivos.
Marvin Lemus, pionero en el estudio de las migraciones desde el interior del país hacia la costa norte. Ismael Zepeda aporta, junto con Libny Ventura, genealogías que se remontan a la Colonia y siglo XIX. El primero divulga la historia diplomática hondureña durante la centuria decimonónica.
Rolando Sierra: notable estudioso que interpreta la historiografía hondureña, la evolución de la Iglesia Católica y sus relaciones con el poder temporal.
Sucelinda Zelaya escribió acerca de la gradual configuración e integración territorial hondureña desde el período colonial.
La cultura nacional, en sus múltiples manifestaciones, desde la perspectiva histórica encuentra en Olga Joya, Anarella Vélez, Daniel Medina, Nelson Carrasco, entre otros, con valiosos exponentes.
Evelio Inestroza aporta estudios de la evolución de la educación nacional en el tiempo, el caudillismo político-militar, las guerras fratricidas.
Juan Manuel Aguilar periódicamente publica sus pesquisas en el Archivo Nacional que tratan de diversas temáticas: correos, monumentos, comarcas.
Patricia Castillo rescata a damas hondureñas que habían pasado al olvido.
La formación de latifundios ganaderos es estudiada por Óscar Zelaya y Rolando Canizales orienta su investigación hacia la tierra y su tenencia.
Ethel García Burchard. A ella debemos obras relativas a los procesos electorales durante los siglos XIX y XX.