Columnistas

Expansión hispana al Nuevo Mundo

Lo ocurrido hace más de medio milenio significó la conquista de pueblos autóctonos por parte de un reino dotado de superioridad tecnológica, experiencia bélica y afán de conquista, más la introducción de gérmenes patógenos por los amos y sus esclavos negros, provocando una hecatombe demográfica del que los habitantes originarios nunca pudieron recuperarse, reducidos a minoría étnica, estudiada para Honduras y Nicaragua por la inglesa Linda Newson.

La petición del gobernante mexicano López Obrador, que el gobierno español y el Vaticano ofrezcan públicas disculpas por los sufrimientos acaecidos en los pueblos aborígenes, es rechazada por el Partido Socialista hoy en el poder, respaldado por la derecha política, en tanto la izquierda de Podemos la respalda, ofreciendo compensaciones de llegar al poder.

La actitud oficial es miope, temerosa de posibles reclamos por indemnizaciones pecuniarias, similar al reclamo coreano respecto a la ocupación militar y prostitución forzada de mujeres por el Ejército Imperial Japonés. La Alemania de posguerra ha desembolsado cuantiosas sumas a Israel por el holocausto perpetrado contra los judíos europeos.

López Obrador le recuerda: “(...) Hubo matanzas, imposiciones, la llamada conquista se hizo con la espada y con la cruz” (EL HERALDO, 26 de marzo de 2019, p. 31). La negativa oficial hispana es compartida por Vargas Llosa, quien adoptó la nacionalidad española, recordándole a López Obrador que la conquista aún continua por parte de la sociedad criolla y mestiza, despojando a los indios de su patrimonio que aún perdura: tierras, bosques, aguas. Para ellos, la conquista es un proceso interminable

. El papel ideológico de la Iglesia justificó el imperialismo español bajo el argumento que se sometía a los pueblos de este lado del Atlántico para salvar sus almas del paganismo, evangelizándolos, esto es, quebrantando su rebeldía y rechazo al invasor.

La petición formulada ahora ocurre ya que fue en 1519 que Cortés desembarcó en México, para 1521 había derrotado a los aztecas, en 1821 conmemora dos siglos de independencia. Previas disculpas públicas: en 2015 el papa Francisco visitó Bolivia, implorando perdón a los pobladores bolivianos por lo ocurrido durante más de tres centurias de explotación: “(...) Muchos pecados graves fueron cometidos en contra de la población nativa de América en el nombre de Dios.

Humildemente pido perdón, no solamente por las ofensas de la Iglesia, también por los crímenes cometidos contra los pueblos nativos durante la llamada conquista de América”. En 2018, el primer ministro canadiense Justin Trudeau pidió perdón, en nombre de la nación, por los abusos cometidos contra sus compatriotas indios.

El presidente francés Macron pidió perdón por el uso generalizado de la tortura en Argelia, cuando su pueblo luchaba por su independencia. La petición de López Obrador no es ni populista, ni izquierdista, es humanista, con intención histórica. Como tal debe ser interpretada.