En camino hacia el “nuevo orden mundial”

El siglo XXI ha venido a trastocar el orden mundial en muchos campos. Todo indica que estamos ante una ola peligrosa de avances tecnológicos, especialmente en torno a la IA

  • Actualizado: 18 de septiembre de 2026 a las 12:42

En pocos días –a partir del 22 de septiembre– las Naciones Unidas (ONU) realizarán su Asamblea General anual, esta vez bajo el fantasma de un gigantesco debilitamiento, producto de un nuevo orden mundial, en el que la organización ha dejado de ser un actor protagónico, para convertirse en un ente multilateral que debe luchar por su subsistencia.

Algo que hace dos años parecía impensable se ha visto en las últimas semanas. Donald Trump presionó tanto a Canadá con su guerra de aranceles, que provocó el rompimiento de dos firmes aliados que parecían nacidos para mantener unidos sus destinos. Ahora, el primer ministro Mark Carney dio un giro radical y, en vez de soportar los ataques de su vecino, respondió enérgicamente y decidió fijar su atención en Europa... y ha logrado su cometido.

La noticia de que Canadá será el primer “miembro asociado” de la Unión Europea (UE), confirma que se está resquebrajando el llamado “bloque occidental”. Ni canadienses ni europeos se sienten cómodos con las políticas que intenta imponer el poderoso inquilino de la Casa Blanca y en respuesta a sus ataques arancelarios o amenazas verbales, han creado este modelo inédito en la historia del bloque comunitario que, sin duda, cambia en esencia el orden mundial.

Ottawa y Bruselas se están blindando mutuamente ante los ataques comerciales que puedan llegar, a la vez que protegen sus cadenas de suministros fuera de la órbita de incertidumbre que genera Washington.

Pero esta noticia de gran impacto global no es la única que muestra efervescencia. La China de Xi Jinping , como suele moverse, lo hace con un estilo muy diferente, pero certero. Sin mucha bulla, Pekin ha tomado un liderazgo en el bloque conocido como Brics+, el cual se ha ido expandiendo más allá de los países fundadores (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y ahora incluye a países Oriente Medio y África. Mientras uno destruye, el otro construye.

Aquí cabe una mención especial de Rusia, país que se ha visto entrampado en una guerra por su invasión a Ucrania, lo que le ha valido perder peso específico en muchos sentidos, incluso dentro del Brics+, como señalan expertos y analistas. Esta Rusia de Putin muestra a un gigante desgastado que pierde influencia, incluso, en su histórico “patio trasero”.

Este nuevo “reordenamiento” mundial afecta también a nuestra región. Washington aplica una política que algunos llaman de “garrote y zanahoria”, condicionando el comercio (aranceles) y la ayuda, a la contención migratoria y el combate contra el narcotráfico. Aquí no caben medias tintas: “o estás conmigo o estás contra mí”.

La creación de la alianza “Escudo de las Américas” con 19 países del continente es una muestra de que la estrategia ha funcionado, aunque tres países clave no han cedido a la iniciativa de Washington: Canadá, México y Brasil mantienen una línea independiente.

Pero los cambios del “nuevo orden mundial” son múltiples y aún hay más.

La llamada “Junta de Paz”, impuesta por el propio presidente Trump, fue creada como una especie de “club privado” para resolver conflictos al margen de la ONU... ¡Por supuesto! Incluso, hay declaraciones del mandatario estadounidense diciendo que la Junta podría “sustituir a la ONU”.

Por último, hay que destacar que dentro de esa política exterior que está forzando este “nuevo orden mundial”, se han dado los ataques frontales de la Casa Blanca contra la Corte Penal Internacional (CPI), al extremo de dictar sanciones ejecutivas y sanciones financieras dirigidas contra magistrados y fiscales de la CPI que dictaron ordenes de captura contra los líderes de la guerra de Gaza (Netanyahu) o el propio Putin.

Es evidente que el antiguo “orden mundial” está hecho pedazos. Como sucedió con la pandemia del covid19, llegó para cambiar el mundo y el comportamiento social de las personas. Como sucede con los avances tecnológicos, hay poco tiempo para acostumbrarse a ellos. Lo que está por venir es diferente a lo que conocíamos globalmente antes de 2024.

Las preguntas en el ambiente son: ¿Qué tan profundos serán los cambios? ¿Cómo afectarán a Latino América? ¿Sobrevivirá la ONU a los embates de Washington?, y por último, ¿cambiará esta tendencia si Trump y los republicanos pierden el control del Congreso en noviembre? Son demasiadas interrogantes y hay muchas dudas. Mientras tanto, el “nuevo orden mundial” se va configurando y empezará a consolidarse.

De momento, la atención se centrará en la Asamblea General de la ONU, en donde seguramente habrá discursos y posturas muy importantes de líderes mundiales. Es de esperar que haya mensajes reveladores que permitan sacar conclusiones o visualizar lo que está por venir... Pero que los cambios dejarán marcas, no cabe duda.

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