El telégrafo en Honduras

Esta columna la dedico a esas personas que con mucho amor, entrega y dignidad hacen su trabajo, especialmente a la comunidad de telegrafistas.

  • Actualizado: 01 de mayo de 2026 a las 14:14

El 27 de abril pasado se conmemoró en Honduras el Día del Telegrafista y me parece importante hablar de ello, ya que como seremos humanos no podemos vivir sin la conciencia de entender que gran parte de las comodidades de las que gozamos actualmente responden al esfuerzo que hicieron nuestros antepasados. En mi familia el telégrafo tiene un valor especial, ya que el abuelo de mi esposa, Alfredo Ruiz (QDDG), conocido como “Tata”, fue telegrafista.

En las vacaciones de la Semana Santa visitamos las Ruinas de Copán, ciudad de donde era originario el Tata y la familia de mi esposa. Durante mi estadía por allá, encontré un libro titulado “El telégrafo en Honduras” de Victorino Peña, con un cúmulo de información relevante sobre el trabajo y los esfuerzos de esa generación de telegrafistas; de la comunicación en clave morse, de lo complejo que era comunicarse y de la experiencia que estas personas debían tener para hacer llegar un mensaje preciso a cientos de kilómetros de distancia.

Hago una seria comparación con la época que actualmente vivimos y me doy cuenta que somos afortunados de poder comunicarnos de manera verbal, en videos, en imágenes, transmisiones en vivo, grupos de redes sociales.

Sin embargo, la inmediatez de la información nos ha tenido tan cegados que no hemos vuelto la vista atrás para darnos cuenta de que, para gozar de lo que hoy tenemos, fue necesario el telégrafo.

Es importante siempre hacer remembranza de lo que otros han hecho para tener conciencia del presente, tal y como lo sugiere Ortega y Gasset en su obra La Rebelión de las Masas: lo que tenemos y lo que vivimos no es solo porque lo merecemos, es porque muchos en el pasado araron la tierra donde hoy andamos.

Es importante que documentemos nuestra historia, darle honor y reconocimiento a quienes lo merecen, por eso esta columna la dedico a esas personas que con mucho amor, entrega y dignidad hacen su trabajo, especialmente a la comunidad de telegrafistas, unos que ya partieron de este mundo terrenal y otros que aún siguen con vida, muchas gracias por todo lo que han hecho. Gracias por labrar el sendero del camino que ahora recorremos. Hablar de telecomunicaciones en Honduras debe ser sinónimo de hablar del telégrafo.

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