Según una noticia de la Agencia EFE: “El exmandatario dominicano Leonel Fernández, actual presidente de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), afirmó en Nueva York que América Latina no debe quedar "rezagada" en materia de inteligencia artificial (IA)”.
“No podemos quedar rezagados frente a esta nueva revolución tecnológica que está teniendo lugar. En la región ya tenemos IA generativa y se está ofreciendo la creación de centros de datos. Tenemos una fuerza laboral que se ha ido capacitando mucho en alta tecnología", apunta Fernández, que se encuentra en Nueva York con motivo del VIII Foro Global América Latina y el Caribe, organizado por Funglode y celebrado este miércoles”.
El dominicano, que fue presidente de su país en tres ocasiones, destaca que si la región no toma en consideración "la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación para mejorar la productividad", esta quedará "permanentemente rezagada”.
“Fernández destacó la creación del Parque Cibernético de Santo Domingo, donde se encuentra el Instituto Tecnológico de las Américas, que, según señaló, ha formado a más de 60,000 jóvenes en programas de software, aplicaciones para telefonía móvil, nanotecnología, biotecnología, mecatrónica y multimedia y que próximamente quiere ahondar en el ámbito de los semiconductores y la IA”.
En concreto, Fernández plantea apostar por una IA aplicada "de manera transversal" a la agricultura, la industria, los servicios profesionales y el comercio, algo que, según sostuvo, "incrementará la productividad y la eficiencia" de los países de América Latina y el Caribe”.
La advertencia de Leonel Fernández tiene especial relevancia para Honduras, porque la inteligencia artificial puede convertirse en un factor decisivo para elevar la productividad y diversificar la economía, pero también puede ampliar la brecha tecnológica si el país no desarrolla capacidades propias.
Para Honduras, las principales implicaciones serían: productividad: incorporar IA en agricultura, industria, comercio, banca y servicios profesionales permitiría reducir costos, mejorar procesos y elevar la productividad de las empresas.
Capital humano: resulta indispensable fortalecer la educación técnica, programación, ciencia, ingeniería y competencias digitales, vinculando universidades y centros de formación con las necesidades empresariales.
Atracción de inversión: una infraestructura digital moderna, energía confiable y talento especializado podrían favorecer la llegada de empresas de servicios tecnológicos, centros de datos y actividades vinculadas con la economía digital.
MIPYMES: la IA podría ayudar a pequeñas empresas a acceder a herramientas de mercadeo, contabilidad, logística, análisis de datos y comercio electrónico que actualmente tienen costos elevados.
Empleo: aunque algunas tareas podrían automatizarse, la creación de nuevas capacidades tecnológicas puede generar empleos formales de mayor productividad y remuneración.
Riesgo de rezago: si Honduras se limita a consumir tecnología extranjera sin desarrollar conocimiento, infraestructura y talento propios, aumentaría su dependencia tecnológica y podría profundizarse la brecha de productividad respecto de otros países latinoamericanos.
En resumen, el desafío hondureño no consiste simplemente en incorporar IA, sino en convertirla en una política nacional de productividad, articulando educación, innovación, infraestructura digital, energía, inversión privada y Estado. La experiencia dominicana citada por Fernández sugiere que la formación sistemática de jóvenes en tecnologías avanzadas puede ser un componente importante de esa estrategia.