En el ámbito laical católico es muy notoria la desinformación y el desconocimiento acerca de los temas “ecumenismo” y “diálogo interreligioso”, términos que no son sinónimos. El ecumenismo se realiza exclusivamente entre cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes), mientras que el diálogo interreligioso se realiza exclusivamente con religiones no cristianas (el judaísmo, el islam, el hinduismo, el budismo, otros).
El diálogo interreligioso constituye una dimensión esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia inspirados en el deseo de Jesús: “Que todos sean uno” Juan 17:21 Es considerado el pilar fundamental para alcanzar la cohesión social, la paz mundial y el entendimiento mutuo en un mundo globalizado y plural.Ante las realidades que dan forma a la vida contemporánea y los constantes movimientos migratorios que contribuyen a la creciente complejidad de nuestro mundo, se reconoce la necesidad de fomentar una mejor comunicación, conocimiento e intercambio de la riqueza que cada cultura y religión aporta al desarrollo de la sociedad. El diálogo es fundamental para todas las formas de desarrollo social, ya que promueve el encuentro, el intercambio, el enriquecimiento mutuo y el compartir dones y perspectivas.
Para la Iglesia católica, el diálogo interreligioso no es una concesión diplomática ni un simple gesto de tolerancia, sino una exigencia de la fe en el Dios creador y redentor, que quiere “que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4).El Papa Francisco (2013-2025) convirtió el diálogo interreligioso en uno de los pilares más distintivos, prioritarios y transformadores de su pontificado. Desde su elección, asumió el rol de un constructor de puentes global con el objetivo de desactivar los fundamentalismos. Su enfoque no se limitó a la diplomacia teológica institucional; priorizó los gestos humanos de alta carga simbólica y la cercanía personal.
Fue el primer pontífice de la historia en pisar la península arábiga (2019), donde firmó el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común junto al Gran Imán de Al-Azhar, sin duda, uno de los acontecimientos interreligiosos más importantes a nivel global de las últimas décadas.
De hecho, como resultado de este encuentro, se ha creado un Alto Comité de la Fraternidad Humana con representantes de distintas religiones y se ha proclamado por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas el Día de la Fraternidad Humana que se celebra todos los 4 de febrero para recordar la rúbrica del citado texto.
Con el advenimiento del Papa León XIV (2025) el tema interreligioso ha tenido un solidario respaldo. Recordó que la frase de san Agustín con la que enmarca su pontificado “In Illo uno unum” (En Aquel que es Uno, somos uno) está referida a la unidad en Cristo por la que quiere trabajar junto con otras Iglesias.
Su visión destaca que el diálogo nace de la búsqueda de Dios en “espíritu y verdad” buscando construir la paz, la justicia y la fraternidad humana por encima de los prejuicios. Rechaza el uso de la religión como “arma o muro” promoviendo que las distintas tradiciones actúen como “puentes y profecía” en un mundo fragmentado.
Sería deseable que las universidades católicas promoviesen espacios de formación, reflexión y encuentro para consolidar el compromiso de la Iglesia con el diálogo interreligioso, con el propósito de promover vínculos de respeto, cooperación y búsqueda del bien común entre las diversas comunidades de fe.