Este año se conmemora el deceso de dos compatriotas de potente y lúcida inteligencia, que dejaron testimonio escrito de sus cosmovisiones e interpretaciones del mundo y la existencia.
Salatiel Rosales (San Francisco de la Paz, 1884-México, 1926), Paulino Valladares (Guinope, 1881-Panamá, 1926). Los ensayos del primero fueron recopilados por Julio Rodríguez Ayestas, intitulándolos Antología.
Así lo valoró el secretario privado del presidente Dávila: “Era de los pocos que en nuestra tierra amaba la meditación y se entregaba a serias y concienzudas especulaciones (...). Sus lecturas no pudieron ser más extensas y variadas. Salatiel lo leyó todo y su gran tendencia de literato pensador hizo que no rehusara de cuanto podía embellecer su espíritu. Ora se le encuentra como un discípulo kantiano apegado a su sistema y lleno de una devoción exaltada. Ora es el exegeta analista y pulcro en sus investigaciones...”.
Rafael Heliodoro Valle comentó, respecto al contenido de sus reflexiones: “... mucha sustancia que tiene que tomar en cuenta principalmente el historiador de las ideas”.
Ramón Oquelí lo comparó con otro escritor hondureño de temáticas filosóficas, José Antonio López Gutiérrez (1850-1922): “los dos utilizaron la prensa para divulgar ideas de autores que hasta entonces no habían atraído el interés del público lector, ingleses y alemanes, por ejemplo. Ambos intentan romper el sopor ambiental con prosa matizada de ironía y fulgor conceptual (...). En Salatiel encontramos una apreciación clara de lo que es el estilo literario y su práctica consecuente. Su tema favorito fue el origen y forma de la vida...”.
J. Enrique Cardona comenta: “...se reconocía su agilidad prosística, sus dotes de pensador y sus textos cargados de imágenes cercanas a la literatura, ciertos resabios modernistas y quizás un poco romántico, que han hecho que su prosa sea siempre agradable de leer. Llaman la atención sus ideas sobre la muerte humana, desde la teoría evolucionista que había abrazado...”.
Paulino Valladares, autor de Asamblea Constituyente, 1908; por que se opusieron 19 diputados a que se ratificara sin reforma la Constitución de 1894; Iniciativa del señor presidente Francisco Bertrand.
Director de diario El Cronista (1913-1926), uno de los fundadores de la revista Foro Hondureño. Sus editoriales innovaron el estilo periodístico nacional.
Así lo enjuicio Rafael Heliodoro Valle: “tuvo aptitudes para cristalizar en un critico literario, tal como lo demostró en los artículos que escribió con el seudónimo Rodrigo de Narváez, aparecidos en la Estrella de Granada y La Quincena de San Salvador. Su estilo caustico y ágil le capacitaba para ejercer la crítica. Los azares de la política le impidieron dejar una obra perdurable en este genero”.
El poeta y periodista Alfonso Guillén Zelaya concluyó: “trajo a la prensa de Honduras una orientación nueva: le dio amplitud, mesura, veracidad, capacidad y decoro; abordaba los asuntos públicos a base de estudio y de ideas sin que lo cegara el odio mezquino de los pequeños”.
Julio Rodríguez Ayestas recopiló sus escritos en Hondureños ilustres en la pluma de Paulino Valladares. Ramón Oquelí con El pensador y su mundo. A ratos pesimista respecto al destino nacional sentencio: “Si, ‘Honduras’ es vocablo fatídico, palabra siniestra que encierra un sentido tétrico, que revela un destino de fracaso ... Honduras desaparecerá como nación”.