Columnistas

Día Internacional contra la Corrupción

Este otro virus afecta, en diversos grados, a todas las naciones, en el pasado y presente. En unas es combatido frontal y decisivamente, colaborando la población al mantenerse alerta, protestando, denunciando, castigando con su voto a políticos involucrados en actos delictivos, en tanto la justicia acusa, somete a juicio, sanciona a quienes se comprueba, mas allá de cualquier duda, ser autores materiales o intelectuales de cohecho.

Los medios de comunicación investigan, cuestionan, divulgan actores y actos corruptos. En otros países, infectados de corrupción endémica, la cooptación, represión, secuestro del Estado, se limita o elimina, incluso físicamente, a personas participantes en movilizaciones ciudadanas.

Prevalece la impunidad, lo que estimula mayores y más graves acciones dolosas. Las redes de corrupción, integradas por funcionarios, políticos y empresarios han reemplazado al corrupto individual, actuando de manera cada vez más sofisticada, audaz y diversificada. Son las llamadas alianzas público-privadas.

Entre las naciones con mayores niveles de infección en América: México, Guatemala, Honduras, Venezuela, Brasil, Paraguay. Rusia, Ucrania, Bielorrusia, en Europa. Nigeria, Sudáfrica, Angola, Mozambique, Egipto, en África. Líbano, Afganistán, Uzbekistán, Birmania, Camboya, en Asia.

De ser democracias formales se han transformado en cleptocracias oligárquicas con crecientes niveles de autoritarismo, desigualdad socioeconómica y violencia. El asalto al poder y su permanencia en el mismo, vía elecciones fraudulentas, se ha consumado y los dineros públicos son desviados a efecto de garantizar incrementos en patrimonios familiares y asegurar la reelección partidaria, con las mismas o distintas caras, todas inmersas en corrupción.

Controlando al Poder Judicial se garantiza la total y absoluta impunidad. La aplicación de la justicia es selectiva de acuerdo a “tanto tienes, tanto vales, nada tienes, nada vales”, ignorando el principio fundamental de igualdad ante la ley, para todos y todas, sin excepción.

Se premia la lealtad y complicidad incondicionales, se castiga a quienes se atrevan a investigar y denunciar el saqueo y despojo de la riqueza nacional, sea esta en recursos naturales, en recaudaciones tributarias, en donaciones desembolsadas por organismos de crédito internacionales o por naciones aliadas.

El cuantificar las pérdidas ocurridas a la nación por acciones corruptas permite concretar las cada vez más cuantiosas pérdidas y creciente empobrecimiento de la mayoría poblacional en tanto las élites se enriquecen más y más.

En Honduras merece público reconocimiento la labor heroica del Consejo Nacional Anticorrupción, el Foro Social de la Deuda Externa de Honduras. Ambos, sin claudicar, prosiguen firmes en sus pesquisas, aporte de pruebas irrefutables, divulgaciones. Igualmente, Diario EL HERALDO, Radio Progreso, El Libertador y algunos medios digitales. Gracias a todos por su entereza y amor patrio.