Hace varios días celebramos el día de la amistad, pero entre quienes profesamos teorías económicas diferentes, persisten cruentas discusiones y hasta signos de guerra; por lo menos así lo estima el artículo titulado “La histórica guerra de las ideas entre economistas y por qué te afecta quién la va ganando”, publicado por BBC News Mundo el 12 de febrero.
Después de la primera guerra mundial se propagó mucho la teoría keynesiana desarrollada por John Maynard Keynes; pero con la primera crisis del petróleo en 1973 y la década perdida de los ochenta, se creó el clima favorable para que ganara terreno el neoliberalismo, con Milton Friedman y Friedrich von Hayek como exponentes en el plano económico, y el presidente de Estados Unidos; Ronald Reagan junto con la primera ministra británica Margaret Thatcher en lo político.
Preguntado acerca de las divergencias, “el premio Nobel, Milton Friedman en una tertulia televisiva en 1978, aseguró que no era cierta tal discrepancia entre economistas, que como académicos estaban de acuerdo en lo fundamental y las diferencias, en realidad, estaban muy restringidas”. “No estoy de acuerdo”, dijo otro economista sentado a su lado. Y se enzarzaron, sin remedio, en una larga discusión”.
A la mejor expresión del neoliberalismo en América Latina se le conoció como “Consenso de Washington”, cuyos planteamientos de manera resumida giran alrededor de: 1) “disciplina fiscal y reordenación del gasto público”; 2) “reforma tributaria para bajar los impuestos a la renta (aunque se subieron los indirectos)”; 3) “liberalización de las tasas de interés y búsqueda de tasas de cambio competitivas”; 4) “liberalización comercial y de la inversión extranjera”; 5) “privatización, desregulación y propiedad privada por encima de todo”.
Aunque el neoliberalismo en nuestros países se comenzó a desvanecer en 1997, perduró camuflado bajo el ropaje de “competitividad” y “reformas estructurales”, políticas económicas que terminaron incrementando la desigualdad y profundizando la pobreza a lo largo del continente. Con la crisis mundial del 2008, la cual fue designada como la “Gran Recesión”, se creó un panorama sombrío en el cual terminó de perder impulso la doctrina aludida.
En Honduras subsiste el “Consenso de Washington”, pero atenuado por el keynesianismo, que válida la intervención del Estado y la interferencia en las fuerzas del libre mercado, contrario a lo defendido por el neoliberalismo. Se acusa a los recientes gobiernos de ser neoliberales, pero esto no es del todo cierto. Perdura una mezcla de doctrinas económicas calificada como “política pragmática”, aunque la ensalada resultante no es tan eficaz para hacernos progresar, y únicamente refleja la llegada tardía de las diferentes ideas a nuestra patria