Si bien Libre ha sufrido una severa derrota con una candidata de elevada calidad humana, profesional y ética, con una propuesta de gobierno democrática y justa; al margen de la no menos importante e inédita intervención extranjera que modificó el resultado de la elección, además de una evidente manipulación fraudulenta de las elecciones; ha quedado claro, con la votación obtenida, la convicción y el posicionamiento sólido del partido Libre en la conciencia popular. Eso es una ganancia estratégica de cara al futuro.
Un aspecto que parece ignorarse, influyente en la decisión del elector, es que el pueblo hondureño, escaso de alfabetización crítica para entender su entorno político y social, es un pueblo históricamente conservador, marcado por el tradicionalismo político, psicológicamente dependiente y emocionalmente voluble; aspectos a considerar en el discurso de un gobierno y una campaña candidatural progresista. El lenguaje pesa y está relacionado con estructuras cognitivas.
Situaciones ocurridas en el período han confluido en el resultado adverso, imputables al partido, al gobierno y a la campaña candidatural:
1) Una temprana disensión interna resultado de la imposición del presidente del Congreso Nacional que sembró la discordia y luego ocasionó fractura en la bancada de Libre, dejándola en minoría crítica con respecto al bipartidismo, lo que incidió en desaprobación de leyes beneficiosas para la población.
2) Las expectativas con el triunfo arrollador de Xiomara Castro fueron monumentales pero su labor de gobierno, profundamente social, no ha sido percibida con la suficiente magnitud que sobrepasara las enormes expectativas del pueblo.
3) Faltó una estrategia de comunicación eficaz -desde el inicio del período de la presidenta Xiomara Castro- que divulgara sus logros y neutralizara los ataques descalificadores de los medios corporativos.
4) La ruptura prematura con Salvador Nasralla fue un error táctico en ese momento, pues convenía continuar tal relación para mantener andando la agenda legislativa promovida por Libre; el apoyo en el Congreso Nacional del PSH era necesario.
5) El desmesurado maridaje a lo largo del período con el cuestionado gobierno venezolano despertó injustificada histeria anticomunista opositora que fue subestimada por Libre.
6) La suspensión del tratado de extradición -luego restablecido- ocasionó desilusión en el pueblo, situación que fue percibida como proteccionismo al pariente narco relacionado en el video publicitado; hecho impune, que expuso la ineficacia del Ministerio Público.
7) Las denuncias de nepotismo y clientelismo preferencial en el gobierno -práctica inveterada heredada del bipartidismo- produjo ninguneo de los ministros con la base activista, quienes le han imprimido vida a Libre con su lucha popular desde su creación. Esto también se extendió al movimiento social, el cual fue ignorado.
8) El descuido en salud, en especial del Seguro Social (cuatro directores y una interventora en cuatro años) -golpeado por la corrupción de JOH- olvidando que es la organización vital de los trabajadores.
9) La corrupción en Sedesol a pocos meses del proceso electoral; no obstante, una orden presidencial al Ministerio Público para investigar; hasta la fecha sin resultados.
10) Falta de visión estratégica; sin reformas electorales que habilitaran la segunda vuelta; en estos momentos Libre quizás tendría un mejor posicionamiento poselectoral. Varios de estos factores convergieron contra la campaña de la abogada Rixi Moncada, causando desconfianza en la gente, especialmente en la clase media, muy influyente en las demás capas sociales