En uno de los episodios aparece el padre de familia, desesperado, buscando a su esposa para contarle una “terrible” noticia que, por nada del mundo, debían saber sus hijos. “Prepárate –le dijo- porque lo que te voy a contar es algo peor que un terremoto en el Distrito Federal”. El hombre se miraba crispado, estresado, hasta con deseos de suicidarse y soltó el “bombazo”: “No hay chile en la casa”.
La mujer casi quedó en shock al conocer tan “inesperado” y “siniestro” acontecimiento. “Noooooooooo”, gritó, casi al borde de la locura, y cayó desmayada en los brazos de su amado. Al ratito medio despertó solo para decir que estaba preparada para recibir cualquier noticia, por terrible que fuera, menos para oír que no había chile en la casa. Y volvió a caer redondita.
El recuerdo de “Qué nos pasa” se me viene a la mente al ver, sentir y percibir el clima de crispación que hay en el país.
Basta ver cualquier red social, abrir el Facebook o escuchar programas de radio o televisión donde se leen mensajitos de los oyentes o televidentes para darse cuenta.
Los insultos, mentadas de madre, descalificaciones, calumnias, son el pan nuestro de cada día. Hay gente que pareciera que ni duerme maquinando y escribiendo las más perversas y maquiavélicas injurias que se le vienen a la mente.
¿Qué nos pasa...? Y qué decir de ese relajo en la UNAH que ya lleva más de un mes y ayer, para rematar, unos desquiciados mentales madrugaron a meterle fuego al peaje de San Manuel. Pero, más sorprendente aún, escuchar a un hombre tan serio, respetado, profesional, mesurado y hasta caballero, como el doctor Custodio, hablando con lenguaje soez. “Que no me joda JOH”, “pendejos”, “estúpidos”...
¿Y la dialéctica? ¿Y la tesis, la antítesis, para llegar a la síntesis? ¿Se perdió ya el debate civilizado de las ideas? ¿Qué nos pasa?
*Periodista