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Carta de una niña a Papá Noel

Mi madre siempre me ha dicho que tú sabes cómo se comportan los niños del globo terrestre por más que se quieran pasar de listos y mandarte muchos pedidos. Claramente me pregunto cómo haces para estar pendiente de todos. Es realmente maravilloso que existas y que te acuerdes constantemente de nosotros. Por el contrario, los críos que caminan de un lado a otro, no tienen adónde descansar. Nadie, nadie se acuerda de ellos; sin embargo, tu vienes y les regalas un día de felicidad. Tú conoces que no somos perfectos, humildes ni angelitos, no obstante, hacemos lo que podemos con la finalidad de portarnos bien y sacar las mejores calificaciones en la escuela a fin de ser unas buenas personas con nuestros compañeros, amigos, vecinos y más con nuestros padres. En su defecto, sé que tú eres comprensivo y leerás mi carta. Te escribo esta pequeña nota con mucho tiempo de anticipación, pues con tantos millones de bellas criaturas en el universo, seguramente no la leerías y terminaría en manos de tus colaboradores, los que por algún olvido pueden no leerte mis obsequios. El gran favor que te solicito es que ya no mandes los regalos que pedí por primera vez, sino que los cambies por estos que redacto a continuación:

Ya no quiero la muñeca, ni la casita, ni el estetoscopio, ni el uniforme de doctora que te pedí con el objetivo de jugar a ser mayor en mis momentos libres. Quiero que le des una casa a los vecinos que alquilan, debido a que todos los meses los están sacando de su domicilio, puesto que no tienen a dónde ir. También quiero que lleves medicina a los hospitales para que la niñez, los papás y las mamás puedan recuperarse de las patologías incurables.

Por otro lado, una amiga al verme llorar una vez me dijo que mi padre no me puede comprar vestidos, ya que el trabajo de él era muy humilde y que, si quería que cumpliera mis caprichos, solo había una solución, que se convirtiera en político. Aunque yo ya no quiero eso porque estoy viendo en la televisión que a todos los dignatarios los meten a la cárcel por casos como Pandora, caja chica, narco-políticos, entre otros tantos actos de
corrupción.

Santa, los juguetes son fabulosos, pero en Honduras hay muchos niños que no comen debido a que todo se lo roban los representantes del narco Estado. Por qué no les regalas a ellos una pancarta grande con la leyenda del séptimo mandamiento de la ley de Dios donde dice que no robarás. Si eso no funciona, entonces de la lista que te manden los hijos, les dices que este año no les puedes cumplir con sus peticiones y que solo tienes cortaúñas para los padres. Te he pedido tantas cosas, aunque mejor haz caer maná del cielo como lo hizo el Señor Jesucristo con aquel pueblo al salir de Egipto. De igual manera, querido Santa, ambiciono que en mi país ya no haya muertes y que la gente no se tenga que encerrar con miras a
poder vivir.

Posdata: Colacho, si no vas a traer en tu carruaje la paz a Honduras, por favor, no vengas más, porque ningún objeto va a servir si los padres de los niños se mueren de hambre y se tienen que ir a trabajar en medio de tanta violencia. Ahora bien, nosotros no solo queremos ser felices en Navidad, sino que necesitamos ser prósperos todos los días de nuestra vida.