A dos años de concluida la etapa más sangrienta de la guerra civil de 1924, varios intelectuales decidieron fundar una organización dedicada al estudio y divulgación del pretérito nacional, con el propósito de continuar y ahondar el esfuerzo pionero de Antonio R. Vallejo (1844-1914) y Ramón Rosa (1848-1893) por estudiar e interpretar antecedentes y trayectorias de la historia patria, “con el fin de fundar y organizar la Sociedad de Geografía e Historia del país, tomando en cuenta la cooperación ya prestada por los hombres del pasado, cuyo testimonio queda en las obras publicadas, las de ediciones recientes y las inéditas, cuyo conjunto constituye un volumen de trabajo suficiente para formar base de las labores de la entidad que va a formarse”. Fue así que el 4 de noviembre de 1926, por iniciativa del maestro docente de generaciones en Honduras y Guatemala, Miguel Morazán, se concretó tan puntual iniciativa.
La traumática experiencia vivida por estos distinguidos compatriotas: Esteban Guardiola Cubas (1869-1954), Rómulo E. Durón (1865-1942), Gustavo Castañeda Suazo (1888-1950), Augusto C. Coello (1882-1942), Pedro Rivas (1885-1955), Félix Salgado (1882-1945), Luis Landa (1875-1977), Miguel Morazán (1887-1946), Salvador Turcios Ramírez (1880-1973), Jesús Aguilar Paz (1895-1974) y Eduardo Martínez López (1867-1954), al ser testigos de matanzas fratricidas en distintas regiones del país, saqueos, intervención armada y diplomática estadounidense, injerencia de empresas multinacionales y gobiernos vecinos en nuestros asuntos internos, contribuyó a motivarlos para tal iniciativa fundacional, “la primera asociación que agrupara aquellos hondureños que cultivaban la Historia en Honduras... Guardiola y sus colegas buscaban organizarse para que la Historia sirviese como fuente de sabiduría a la reconciliación nacional” (Darío Euraque, Historiografía de Honduras, pp. 19-20).
Antecedentes previos tendientes a organizar instituciones culturales se remontan a 1888, con la Academia Científico-Literaria de Tegucigalpa, presidida por el rector de la Universidad Nacional, Antonio Ramírez Fontecha.
También figuran la Sociedad de Amigos del País, presidida por Ramón Rosa, y el Ateneo de Honduras, dirigido por Froylán Turcios (Jorge Alberto Amaya, Aproximaciones sobre la historia de la lectura en Honduras, pp. 129-130).
La publicación periódica en la que se dieron a conocer documentos, ensayos y sucesos fue la Revista del Archivo y Biblioteca Nacional, fundada por Esteban Guardiola en 1904.
A partir de 1927, la Sociedad Hondureña de Geografía e Historia se hizo cargo de dicha revista. Entre fines de la década de 1920 y mediados de la década de 1950, fue la única publicación en Honduras que consistentemente publicó documentos y relatos históricos escritos por hondureños, especialmente por la membresía de la Sociedad Hondureña de Geografía e Historia.
Para mediados de la década de 1970, la revista Anales del Archivo Nacional intentó asumir el papel que desempeñó la Revista del Archivo y Biblioteca Nacional entre 1967 y 1974 (Euraque, ídem), publicación que fue revivida en versión digital a partir de 2022.
La Sociedad se transformó en Academia Hondureña de Geografía e Historia, actualmente presidida por Víctor Manuel Ramos, quien recientemente ha editado un número especial de la revista, conmemorativo del primer siglo de existencia de esta institución sin fines de lucro.