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A Disneylandia no entrarán los ladrones

Asustado estaba el ratón Mickey y su perro Pluto entre las luces esparcidas en los cielos del parque de atracciones, al ver desfilar a tantos delincuentes de fina sonrisa, comprando cacahuates y melcochas multicolores, mientras sus países eran saqueados sin escrúpulos.
La sonrisa se le fue borrando a los visitantes facinerosos, cuando entre las bocinas se escuchó una voz grave y firme: —Mi legislación apoyará la administración de Biden-Harris mientras redobla los esfuerzos para apoyar a una Centroamérica más segura, democrática y próspera —decía el senador Engel, cuando el Congreso de los Estados Unidos aprobaba la Ley de Compromiso Mejorada del Triángulo Norte: una publicación que incluye a políticos corruptos y antidemocráticos de El Salvador, Guatemala y Honduras para negarles la entrada al suelo estadounidense.

La normativa fue presentada por Eliot Engel: miembro presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Congreso de los Estados Unidos y autor de la ley aprobada. Además de la publicación de la tenebrosa lista de grandes estrellas de la corrupción, la nueva ley incluye una estrategia de cinco años que debe ser coordinada por el Departamento de Estado americano para el fortalecimiento de la institucionalidad, la justicia, la gobernabilidad y la democracia en estos países de Centroamérica que cada día parecen solares baldíos, en las ruinas de una economía aniquilada por el robo y las violentas maneras de imponer la impunidad como método de riqueza y poder.
Con este registro de los 'listos', se pretende aumentar la prosperidad, combatir la impunidad, fortalecer la gobernabilidad democrática, mejorar la seguridad ciudadana y promover el desarrollo y el crecimiento económico para evitar que la gente huya en caravanas infinitas hacia los Estados Unidos. Esta famosa lista Engel identificará grandes asaltantes del botín público y se les impondrán sanciones que incluyen el retiro de la visa y ser declarado no elegible para obtenerla, así como cualquier beneficio migratorio.

El retiro de la visa sí es gran tragedia para estos forajidos políticos, empresarios corruptos o narcotraficantes, porque perder la entrada a los Estados Unidos es un gran problema para los 'negocios' que ocupan con el propósito de lavar dinero y, por supuesto, es un problema de estatus, sobre todo, si se hace público el estar en una lista de bandidos dedicados al asalto y extorsión de democracias fallidas como esta que agitan la migración, la violencia, la desaparición forzada, los fraudes electorales y esa miserable pobreza que es la degradación de las condiciones de vida, despreciada por las élites políticas corruptas e impunes que engullen el país y lo escupen en el subdesarrollo que producen.
Esta lista es la respuesta dictatorial al desarmar los avances logrados por la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih), luego de que la administración de Juan Orlando Hernández acabó con el trabajo de esa comisión que batallaba contra la impunidad con el apoyo internacional; de igual forma, busca desmantelar la beligerancia del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA): institución que con sus líneas de investigación sacude las redes de corrupción de los funcionarios que sostienen el asalto del poder, como sustento de una democracia vertical, sujetada con los andamios del desfalco a toda una nación.

Habrá que esperar que la sanciones vayan más allá de una visa contra las mafias del Estado, porque si no van de shopping a los luminosos malls de Beverly Hill, e irán de compras a las Europas y se sacudirán la risa del cinismo en Eurorodisney, donde a Mickey Mouse aun no le alcanza ese dolor de cabeza por ver tantos ladrones disfrutando lo robado a una Centroamérica despojada de esperanza y futuro, misma que se arropa con la lista Engel para soportar el frío de quienes hacen el remedo de gobernar.