Una tarde de los primeros días de octubre de 2022, mi hijo Gael Aarón Rodezno Cruz, de cuatro años, me preguntó: Papá, ¿para qué sirve el trabajo? En primer lugar, me centraré en la transformación de orden económico, pues, le respondí: Por medio del trabajo, el guía de familia, ya sea por la vía de contratación de otra persona o por cuenta propia, genera dinero y este se vuelve capital. Volvió a preguntar: Papá, ¿qué es el dinero y para qué sirve?
El dinero es un medio de pago, también es una medida de valor. Por ello es útil en la sociedad humana ya que hace posible el intercambio de bienes y servicios de todo tipo y permite que las personas se especialicen en una actividad productiva concreta. Este sirve para asistir al mercado para comprar las provisiones que necesitamos para el hogar, por ejemplo, para poder comprar la leche que tanto te gusta; si tienes dinero podés comprar algunas cosas que necesitas para alimentarte de la mejor forma posible.
Antes de que existiera el dinero los intercambios económicos se hacían a través del trueque: se entregaba una cosa a cambio de otra de valor igual o parecido. Con el tiempo aparecieron bienes que tenían un valor propio y que podían ser utilizados para pagar, por ejemplo, la sal fue un medio de pago en muchas culturas y civilizaciones de la antigüedad. Más adelante, y siempre dentro del mundo antiguo, comenzaron a utilizarse metales como elemento de pago y valor y, sobre todo, metales preciosos como oro y plata. En el siglo V a. C. esos metales preciosos (oro y plata) comenzaron a ser acuñados en monedas cuyo valor era el valor del metal de que estaban hechas. Este sistema siguió vigente hasta casi el siglo XX de nuestra era o tiempo.
Entones me dijo: “Pudimos cambiar los frijoles por aceite y nos podían también dar plata y oro, papá”, pues el dinero tiene valor de algo valioso, pero no pesa, siempre hay que valorarlo, insistí.