En un mundo en donde ser famoso y tener dinero importa más que tener conocimiento; en el que las sociedades entran en declive y la vulgaridad impera, es importante prestarle atención a los niños y jóvenes.
En los años 90, y hasta el 2010, los niños, cuando les preguntaban ¿qué quieres ser cuando estés grande?, respondían doctor, abogado, policía, bombero, ingeniero, arquitecto, mientras que, de ese tiempo a la actualidad, todo se reduce a: influencer, youtuber, gamer y, para rematar, muchas mujeres jóvenes, aprovechando su atractivo físico, se quieren dedicar solamente a la plataforma azul.
Es importante destacar que en un mundo en donde las oportunidades para los profesionales se cierran y para los que hacen entretenimiento en redes sociales se abren, muchos jóvenes se preguntan ¿para qué voy a estudiar? La mayoría de los graduados universitarios se suman a las largas filas del desempleo, otros no ejercen su profesión.
Ahora se gana más siendo animador. Nadie está diciendo que sea malo trabajar en algo diferente a una profesión, pues cada uno tiene un rol importante en la sociedad. No se debe menospreciar al albañil o al fontanero, pues parafraseando a Alfonso Guillén Zelaya, ningún trabajo bien hecho vale más que el otro, los planos del ingeniero que construye una carretera o la cosecha del campesino que alimenta a la población.
Sin embargo, los jóvenes del campo tampoco quieren trabajar la tierra, los que se van para el extranjero ahora se dedican a hacer “en vivos” desde la red social en la que tengan más seguidores para hablar con las personas de su lugar de origen o los amigos que dejaron en el país, ahora muchos emigran hacía los Estados Unidos para buscar hacerse viral en las redes sociales y monetizar en YouTube.
En conclusión, ¿en qué afecta que las personas quieran tener dinero y ser famosas? Aunque muchos de ellos ganan más que cualquier profesional, que al final de cuentas tampoco es pecado, el trasfondo de esta fama es que ya a muy pocos les interesa tener conocimiento. La tecnología está logrando que muchos se llenen sus bolsillos mientras sus cabezas están vacías.