Los incendios forestales están a la orden del día en el país.
Según cifras del Instituto de Conservación Forestal (ICF), los 399 siniestros registrados hasta el 4 de abril pasado habían consumido un total de 19,977.40 hectáreas de bosque, el 19% de las mismas, es decir 3,857.59 hectáreas, en el municipio de Puerto Lempira, en el departamento de Gracias a Dios.
Según el informe, el mayor número de incendios se ha registrado en el
Distrito Central.
Resaltan que el 60% de los incendios se ha registrado en predios privados, el 24% en predios nacionales y el 16% en predios ejidales.
Estos incendios no solamente ocasionan grandes pérdidas irreparables en los bosques, suelo y ambiente en general; también la flora y fauna de cada zona que es consumida en llamas se ve afectada cuando ocurre una catástrofe de
este tipo.
Las causas para que se ocasione un incendio de tal magnitud, como los que se han desarrollado últimamente, pueden ser varias, incluso por cuestiones naturales.
Sin embargo, se cuestionan sobre si hay mano criminal detrás de la mayoría de los casos.
El Código Penal establece que la pena por este delito es de seis meses a doce años en caso de que se encuentre culpables.
Mientras tanto, las autoridades e instituciones estatales aseguran que tomarán las medidas necesarias para encontrar a los culpables, notamos que poco o nada se ha avanzado al respecto.
Hasta la fecha no hay uno solo que podamos decir fue el causante de
tal siniestro.
Entonces, ¿deberíamos cuestionarnos, se está protegiendo interés personal o político al no mostrar responsables?
Mientras tanto, nuestro bosque siguen ardiendo y muriendo lentamente junto con el medio ambiente, y la mayor parte de la población poco o nada se interesa por salvaguardar el oxígeno que este emana.
Pensemos por un momento que esta situación a corto y largo plazo nos afecta en gran manera, y comencemos a tener conciencia de la grave situación que cada año
nos acecha.