Cartas al editor

Estrella desamparada

Después que el cielo se iluminara de destellos por el día y por las noches, y luego de perder lo poco que tenía pero que para mí era de gran valor, meses después de la tragedia, y sin un techo que me abrigara, por las noches comencé a sentir la compañía de una estrella que al igual que yo, se había quedado sola en el basto cielo, por las noches ella y yo teníamos extensas charlas, y me explicó porque se había quedado sin sus compañeras, también me contó que observó todas las cosas que pasé, y que estaba segura que mi propósito aún no se cumplía.

Sin importar que fuera un desamparado como ella, y yo le decía con lágrimas acariciando mis mejillas, que no me gustaba la soledad, y a su vez, me explicaba que la soledad es muy sabia, sin embargo, no es una compañía que debemos dejar nos visite por largos ratos, y que al final sus amigas se fueron sin avisarle, pero que ahora es mucho más fuerte, por ratos se aburre un poco, pero se alegró mucho al ver como por las noches yo la contemplaba, me decía que las constelaciones están llenas de misterios, y que a raíz de su soledad ella ahora iba entendiendo mejor al universo, como se alinean los astros para cumplir nuestros deseos, y que al final más que materia somos energía, y le energía es perpetua, mucha conciencia debemos de tener para descubrir en realidad cuanto valemos y lo que somos, y que para ser un artista debes de sentirte parte misma de lo que eres, la naturaleza, un músico sentir los pálpitos de su corazón en cada nota de su instrumento, un pintor ver el horizonte desde del otro lado, un escritor plasmar en el papel los pensamientos que su alma le dicta.

No entendía porque me contaba todas esas cosas, años después me trasladé para el norte de la ciudad, y justo al año de haberme instalado en un museo de gran importancia se exhibía una pintura en donde figura la silueta de un alma acompañada de una estrella, que al caer la noche iluminaba toda la sala. (Cuento)