En esta pandemia dedico a los héroes y heroínas de blancos uniformes que están en primera línea, en cumplimiento de su misión elegida para asistir a los necesitados con las finas atenciones de los gremios, discípulos de Hipócrates y Florence Nightingale, que con grandes sacrificios acumulados en desvelos, horas de turnos, afrontan peligros en las calles, grandes riesgos de contaminación por falta de dotación de insumos para su protección personal, atrasos de sueldos en algunos casos y al grado de llegar hasta ofrendar sus vidas como ha sucedido en los gremios de médicos y enfermeras.
Hoy deseo compartir con cada uno de estos personajes, protectores de la salud y de las vidas de sus pacientes, esta metafísica sabiduría de Éxodo, 3:14 y 3:15: “Y respondió a Moisés: YO SOY EL QUE SOY…
Este es mi nombre para siempre, con él se me recordará por todos los siglos.”
Interpretación: Dios se autoidentifica como lo hubiera hecho con: IHVH (misericordia, Elohim).
Yo soy la suma total de todas las cosas; Yo soy, es el nombre santo de Dios, el que yo, usted, cualquier persona, con fe, perseverancia, lealtad, bondad, voluntad, dignidad, hace alianza con el Absoluto, Yo Soy.
Se requiere la alianza, para convertirse en discípulo o discípula del yo soy; aquí, comenzamos: “Yo Soy, lo que el creador, es. Estoy en completa armonía con el Absoluto, fortalece mi fe, para hacer sobrevivir a mis pacientes… dame la luz de la sabiduría… que la curación de cada paciente, sea una victoria para quienes los atendemos…
Que nuestro trabajo sea una revolución de las ciencias y las técnicas que aprendimos... Que sea ante tus ojos y nuestros superiores sublime éxito; somos personas de fe, personas con inteligencia, que amamos nuestra profesión... con capacidad y principios..…
Yo Soy, ¡protégenos del contagio y de la muerte, a nuestras familias y a Honduras, hoy y por siempre!”.