Hace unos días escuché que el presidente Juan Orlando Hernández anunció con bombos y platillos que había ordenado a los de la Empresa Energía Honduras (EEH) que ya no siguieran cobrando a los clientes el ajuste por rectificación y de consumo de energía no pagados, y yo me alegré. Por fin, me dije, respiraré un poco este mes. Pero fue alegrón de tontos.
La alegría me llegó hasta el día que me llegó de nuevo el recibo. Corrí a verlo y allí estaban los cobros: 565.67 lempiras de abono a los 5,261 lempiras que les debo supuestamente por consumo de energía no pagados, más otro cobro de 278.84 lempiras por rectificación de alumbrado público. A eso suman los 1,500 lempiras de consumo mensual. Y no hay manera de que me pueda quitar esos cobros.
Fui a EEH y me dijeron que tengo que pagar, me guste o no, si quiero tener el servicio. Les hice referencia a la orden del presidente Juan Orlando y dijeron que a ellos no les habían comunicado nada. Ahh, y les pedí que me ayudaran a arreglar una fuga de energía que ellos dicen que tengo en mi casa y que por eso me sale alto el consumo, pero tampoco me quisieron ayudar.
Eso, si lo quiere arreglar, hágalo usted por su cuenta, nosotros no damos esos servicios, me apuntó una señorita muy molesta por mis consultas.
Esta es como la quinta vez que voy a las oficinas de EEH a tratar de arreglar mis problemas, pero es imposible. Ya me cansé, ya me convencí que así como están las cosas en el país a los más pobres no nos queda más que agachar la cabeza ante tanta injusticia y seguir trabajando como burros para pagar las deudas.
María Elena Hernández
Colonia 21 de Octubre