Con una candidata y siete aspirantes a gobernarnos se abrió bulto. Los hay de inteligencia nata y otros con nata de inteligencia. Unos “disertan” sin disección (análisis pormenorizado de algo), sin discreción (sensatez, juicio, prudencia) ni dirección (consejo, enseñanza, preceptos), por su temeraria falta de estudio siquiera básico que los haga intuitivos, discriminativos y asertivos.
La falta de ciencias y letras es atrevidamente peligrosa. Como el presidenciable, los segundones igual urgen de capacidad, honestidad e idoneidad probada y comprobada.
Garduña: “Grupo desordenado de gente. Juego de muchachos que consiste en lanzar cosas a la arrebatiña. Ratero que hurta con maña y disimulo”. Se aplica perfectamente a la oferta electoral de noviembre 2013, cantidad desmedida de gente sin selección prudente.
Empezó el destape sin destaque comprobando que lo deseable no es demostrable en la mayoría de esa recua. Solo hay que ver los rostros para conocer sus rastros. Los diputados son repitentes, cuya vida inoficiosa ha sido parasitar la hacienda legislativa levantando la mano y dispensando debates para no pensar. Saber y conocer nunca han sido requisitos. Hay escasas y honrosas excepciones.
Comenzamos a sufrir la propaganda visual con deformadas caras en fotos retocadas, vamos a oír, no escuchar, las cancioncitas estúpidas; soportar ensombrerados, tipo “Mel”, que así esconden sus cacúmenes virgos; habrá inescrupulosos eslóganes que hacen santos y santas a corruptos conocidos y rateras reconocidas, y sobre todo los alias ridículos que se ensartan orgullosos de su mediocridad y deshonestidad a toda prueba.
Sin faltar los blasfemos sin castigo que dicen tener a Dios como alero. Carajos, merecen su castigo.
Firmaron un pacto para hacer una campaña sin ofensas ni diatribas que pronto olvidarán con gargantas pagadas e incitadoras a la desobediencia y violencia. El que habla quedo se da a entender, el que grita no tiene ni brinda entendimiento.
Y los que sin preparación se atreven a discursar leyendo es porque no tienen talento ni la intelectualidad del conocimiento para dirigirse a un pueblo, que quiere escuchar las soluciones de sus necesidades y no más banalidades e irrealidades. Un pueblo ineducado merece un gobernante inteligente, diligente, competente y proponente. Arengar a la masa es fácil, convencerla que es factible su cambio para bien, es lo difícil.
El bipartidismo lamentablemente pierde espacio autocriticándose, mientras los ahora libre de cárcel por la maldita impunidad, les acusan de lo mismo que aprendieron en su partido de origen.
Esta campaña será ofensiva, no propositiva. Costará, dicen, 2 mil millones de lempiras. Insultante para un pueblo miserable que invertirá forzado, sin derecho al reclamo, en políticos de oficio sin oficios políticos para mejorar su calamidad económica y social.
Si no hay control, seguro no habrá, será una contienda cínica, no cívica. Ahora que se abrió bulto hay que meditar mucho para no botar el voto en la o él populista que repite consignas que no entiende ni practica, sino escoger al pensante realista que no habla para ver si puede sino porque puede, habla.
No perdamos nuestra Honduras, elijamos bien de esa garduña del bulto.