Las últimas palabras de Stebe Jobs el pasado 5 de octubre fueron de sorpresa, reveló su hermana Mona Simpson en un artículo que publicó el pasado domingo el New York Times.
Después de ver a su hermana, sus hijos y su mujer, el genio de Apple exclamó 'Oh, 'Oh, ¡guau! ¡Oh, guau!, ¡Oh guau!', antes de exhalar su último aliento.
Simpson recordó las últimas semanas, y hasta las últimas horas, en la vida de su célebre hermano durante la elegía en el funeral y posteriormente en el artículo en el New York Times.
En 1985, cuando tenía 25 años, la escritora descubrió que antes de que ella naciera sus padres biológicos habían dado a un hijo en adopción. Su padre, un negociante de origen sirio, las abandonó a ella y a su madre.
Ese mismo año conoció a su hermano, quien nunca estableció una relación con su padre. No obstante, sí mantuvo un estrecho vínculo con su madre y su hermana menor.
El cofundador de Apple, incluso, fue como un padre para ella y la llevó de su brazo al altar, como padrino el día de su boda.
En su lecho de muerte, Jobs se disculpó con su hermana por no poder 'envejecer juntos' como habían 'planeado'.
En el hospital donde pasó los últimos días, Jobs hacía dibujos de rediseño del edificio y trazó esbozos de posibles soportes de iPad para los enfermos.
Simpson lo recuerda también como un hombre cariñoso que trabajaba 'duramente, cada día', pero también que 'se pasaba hablando del amor. El amor era la virtud suprema, el dios de sus dioses. Seguía y se preocupaba por la vida sentimental de la gente que trabajaba con él'.
La
biografía autorizada
de Jobs salió a la venta la semana pasada, pero no incluye los últimos detalles de su vida.
+ Discurso de Steve Jobs en Sanford (2005)