El papa Francisco celebrará el 28 de marzo una misa con ocasión del Jueves Santo en la cárcel para menores de Roma de “Casal del Marmo”, indicó el Vaticano.
Durante la misa, el Papa argentino lavará los pies a algunos jóvenes detenidos, siguiendo una tradición que cumplía cuando era arzobispo de Buenos Aires, precisa el comunicado.
El papa Francisco “continuará esa costumbre, que se realizará en un contexto simple”, sostiene la nota del Vaticano, que recuerda que el cardenal Jorge Bergoglio solía celebrar la misa del Jueves Santo con el lavatorio de pies en cárceles, hospitales, residencias para ancianos y hospicios para pobres.
El papa Francisco presidirá ese día por la mañana la misa en la basílica de San Pedro del Vaticano, como parte de las celebraciones de la Pascua que culminarán el domingo con una solemne ceremonia religiosa y la tradicional bendición urbi et orbi.
En vez de la tradicional ceremonia del jueves en la basílica de San Juan Letrán, el nuevo jefe de la Iglesia Católica oficiará la misa en la cárcel romana para menores, en un barrio de la periferia de Roma.
La misa conmemora la última cena de Cristo y sus discípulos durante la cual lavó los pies a los apóstoles antes de su arresto y crucifixión.
La nota del Vaticano precisa que los demás ritos de la Semana Santa se desarrollarán según la tradición.
El papa argentino deberá realizar el recorrido de la Cruz alrededor del Coliseo el viernes por la noche en el centro de Roma, antes de la velada Pascual el sábado por la noche y la misa de Pascua el domingo.
Dictadura
‘El papa Francisco recibió en el Vaticano al argentino Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, renombrado militante de derechos humanos, quien descartó tajantemente que el pontífice argentino haya sido cómplice de la dictadura militar de su país (1976-1983).
“El Papa no tuvo nada que ver con la dictadura. No fue cómplice de la dictadura, no colaboró. Prefirió una diplomacia silenciosa, de pedir por los desaparecidos, por los presos”, afirmó Pérez Esquivel en una conferencia de prensa celebrada al término de una reunión con el pontífice argentino en el Vaticano.
“Dentro de la jerarquía católica argentina hubo sí algunos obispos cómplices con la dictadura, pero no (Jorge) Bergoglio”, agregó el activista argentino al hablar del rol del entonces superior de los jesuitas en Argentina.
“Hubo pocos obispos que fueron compañeros de lucha contra la dictadura. Pero también hubo muchos mártires religiosos y religiosas. Es difícil generalizar y no sería justo”, reconoció Pérez Esquivel, quien conversó media hora con el Papa argentino en la biblioteca privada del palacio apostólico.
Conocido por la sistemática denuncia de los horrores de la dictadura, que le valieron el Nobel de la Paz en 1980, Pérez Esquivel reiteró que “de ningún punto de vista se puede ligar al papa Francisco con la dictadura”.
Se trató de un encuentro importante que permite desvincular al primer Papa latinoamericano de la historia con la terrible dictadura militar que azotó ese país entre 1976 y 1983 y que dejó unos 30,000 desaparecidos, entre ellos varios sacerdotes, según cifras de las entidades humanitarias.
Cartonero
El moreno bajo y fornido que el mundo pudo ver con cierto asombro al lado de Jorge Bergoglio en su asunción el martes está de nuevo en Argentina trabajando 16 horas por día con la basura en la calle, tras bautizar a Francisco “el Papa cartonero”.
Vestido con su modestísimo atuendo de trabajador del cartoneo, o mejor dicho (con cierta elegancia), reciclador o recuperador de desechos, Sergio Sánchez dejó atrás la pompa y el boato de un viaje de ensueño al Vaticano, para trajinar otra vez el asfalto.
“Estamos felices con nuestro Papa ‘cartonero’. Él siempre estuvo con nosotros en las misas predicando contra el trabajo esclavo, contra la trata sexual y en favor de los pobres”, afirma a la AFP Sánchez, nacido en Mar del Plata (sur) hace 49 años.
Encargado de coordinar a los miembros de la Cooperativa el Amanecer de los Cartoneros, con más de 3,000 hombres y mujeres en Buenos Aires, dice que Bergoglio los invitó a la inauguración del pontificado por una relación de tantos años.