La Policía egipcia lanzó gases lacrimógenos el jueves cuando miles de manifestantes se congregaron frente al ministerio del Interior, furiosos por la inacción policial ante disturbios en un estadio de fútbol que dejaron decenas de muertos.
Crecía la furia de legisladores y ciudadanos, quienes culparon al gobierno militar por el derramamiento de sangre, el más reciente dentro del deterioro de la situación desde la caída de Hosni Mubarak hace casi un año.
La protesta inició como una marcha pacífica desde la sede del club de fútbol Al-Ahly, uno de los más populares del país, hasta el ministerio cerca de la plaza Tahrir, epicentro de la insurrección que derrocó a Mubarak.
Las fuerzas de seguridad estaban separadas de los más de 10.000 manifestantes por bloques de hormigón y alambre de púas, pero éstos avanzaron con cánticos insultantes, alzaron sus zapatos en el aire y lanzaron piedras.
La Policía respondió con una intensa andanada de gases que dispersó a los manifestantes, algunos de los cuales cayeron desmayados.
Varios trataron de remover los bloques de hormigón colocados en torno del ministerio en noviembre, cuando choques entre policías y manifestantes dejaron casi medio centenar de muertos.
En escenas que recordaban esos sucesos, se encendieron neumáticos y el aire se llenó de un humo negro. Motociclistas retiraban a los heridos, ya que las ambulancias no podían llegar.
El ministerio dijo en un comunicado que los manifestantes habían cortado el alambre de púas y saltado sobre los bloques de concreto para llegar a la sede. Los exhortó a 'escuchar la voz de la sabiduría... en estos momentos críticos' para impedir que se extendiera el caos.
Los disturbios del miércoles en el estadio de Port Said, en el que fallecieron 74 personas,
comenzaron cuando fanáticos del club Al-Masry invadieron el campo tras una inesperada victoria por 3-1 contra Al-Ahly, pero la violencia fue más allá de la rivalidad deportiva.
Una barra brava conocida como los Ultras juró venganza y acusó a la Policía de permitir el ataque de sus enemigos porque estuvieron en la vanguardia de las movilizaciones, primero contra Mubarak y ahora contra el régimen militar.
Algunos fanáticos de Al-Ahly dijeron que antes del partido habían desplegado carteles en los que se burlaban de los de Al-Masry antes del partido, lo que podría haber provocado el ataque a pesar de la victoria.
Muchos fanáticos del fútbol que participaban de la manifestación juraron tomar por asalto la sede del ministerio.
'Morirán ellos (los policías) o moriremos nosotros', dijo un ultra que se identificó como Islam. 'Estamos dispuestos a morir por la sangre de los mártires'.