Los 'indignados' europeos y manifestantes del movimiento Occupy Wall Street expresaron en 2011 la creciente ira popular contra las desigualdades y el mundo de las finanzas, exacerbados por la crisis económica.
'Primavera árabe, verano europeo, otoño estadounidense'. La pancarta de una manifestante de Occupy Wall Street en Nueva York resumió recientemente la relación entre las protestas populares alimentadas por múltiples frustraciones económicas, políticas y sociales.
Tan es así que el semanario estadounidense Time designó al 'manifestante' como personaje del año 2011.
'De la primavera árabe a Atenas, de Occupy Wall Street a Moscú', escribía en su portada la revista, exhibiendo la imagen de una persona joven, con la boca y la nariz cubiertas con un pañuelo, el pelo tapado con un gorro.
Las diferencias son muchas pero abundan los puntos en común: jóvenes, muchas veces diplomados, que sufren para forjar su vida debido a un desempleo del que resultan ser las primeras víctimas.
Las clases medias que se estancan y que ya no se sienten representadas por los dirigentes políticos. Un mundo financiero percibido como demasiado poderoso, que pesa demasiado en la política. Y las desigualdades cada vez más grandes.
El primer campamento de 'indignados' apareció el 15 de mayo en Madrid, en la Puerta del Sol, unos meses después de la publicación del librillo del diplomático francés Stephane Hessel 'Indígnense', que se convirtió en best-seller.
Con la ayuda de las redes sociales, el movimiento se propagó rápidamente. Los campamentos se multiplicaron en Barcelona, Valencia, Zaragoza, Atenas, Lisboa, París, Bayona, Bruselas y hasta Tel Aviv.
Una manifestación reunió el 19 de junio a 200,000 personas en Madrid para denunciar la crisis económica, el desempleo, pero también la corrupción de los políticos y el gran poder de los bancos.
A principios de septiembre, los manifestantes llegan a 400,000 en Tel Aviv y en una quincena de ciudades de Israel.
El 17 de septiembre, Occupy Wall Street (OWS), que al igual que los 'indignados' no reconoce líderes, se instala en una plaza del barrio financiero de Nueva York.
Entre los primeros 'ocupantes' figura Monica Lopez, de 25 años, una 'indignada' madrileña, que cruzó el Atlántico para ser de los primeros campamentistas.
Al igual que los 'indignados', OWS carece de reivindicaciones precisas, a riesgo de convertirse en un resumidero de todas las frustraciones.
El movimiento denuncia el poder financiero, la avaricia y la corrupción de los más ricos. 'Nosotros somos el 99%', martilla su eslógan.
Aqui también las redes sociales juegan un importante papel.
En un Estados Unidos herido por el desempleo y donde el poder del dinero sobre la política nunca fue tan grande, el mensaje prende.
Los campamentos surgen en decenas de ciudades estadounidenses; las manifestaciones, que reúnen a millares de personas fundamentalmente en Nueva York, denuncian el poder financiero y la desigualdad.
La revuelta cruza la frontera hasta Canadá, el Atlántico hasta Londres y Fráncfort, el Pacífico hasta Sidney.
El 15 de octubre, 'indignados' y 'ocupantes' se reúnen para una jornada mundial de manifestaciones, que en Roma derivan en violentos incidentes.
Desde entonces, la mayor parte de los campamentos son desmantelados por la policía, tanto en Europa como en América del Norte.
'Indignados' y 'ocupantes' buscan entonces evolucionar su estrategia con acciones puntuales, denunciando los embargos inmobiliarios y los desalojos, y exigiendo que los ricos paguen más impuestos.
Los manifestantes se niegan a desmembrarse: OWS tiene la intención de utilizar la impresionante caja de resonancia que implica la elección presidencial estadounidense de noviembre de 2012.
El 5 de diciembre, la OCDE llama a los gobiernos a actuar 'sin demora para combatir las desigualdades' que se agudizan, incluyendo los países con tradición igualitaria.
'La brecha que separa a los ricos de los pobres en los países de la OCDE es la mayor en 30 años', agregó la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico.
Las desigualdades 'están en un nivel que no hemos visto desde la Gran Depresión', respondió como un eco el presidente estadounidense Barack Obama el 6 de diciembre.
De ello se alimentará la ira popular en 2012.