Tres hondureñas que innovan desde su propia tierra

Con preparación, innovación y perseverancia, María Auxiliadora Molina, Ariana Bonilla y Gloria Morazán han impulsado proyectos que generan oportunidades, abren espacios para el talento local y desafían barreras en sectores tradicionalmente competitivos

  • Actualizado: 17 de septiembre de 2026 a las 14:19

San Pedro Sula, Honduras. Una emprendedora que convirtió cultivos desaprovechados en una empresa social premiada internacionalmente; una mercadóloga que trabaja junto a la CEO (Chief Executive Officer, en inglés) de uno de los desarrolladores inmobiliarios más importantes del país; y una arquitecta que pasó de diseñar hospitales públicos a coordinar el plan maestro de una nueva ciudad.

¿Qué tienen estas tres personas en común?

Son jóvenes, están muy bien preparadas, son mujeres, pero, sobre todo, son exitosas... y son hondureñas.

Tienen diferentes antecedentes y formaciones profesionales, pero todas pertenecen a una generación que vive su éxito no en el exterior, sino en la mismísima tierra catracha que las vio nacer, demostrando con ello que se puede triunfar en Honduras.

Sólida formación

María Auxiliadora Molina se graduó de secundaria con apenas 16 años y, aunque llegó a la universidad sin plena certeza sobre su verdadera vocación, tras un proceso de autoconocimiento continuó su formación académica al elegir la carrera de administración industrial en inteligencia de negocios, un campo profesional que combina el estudio de datos con la gestión empresarial. Cursó sus estudios en la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec).

"Es una carrera muy amplia, una carrera que me podía especializar en varias áreas", cuenta sobre una decisión que terminaría por definir su presente.

En el caso de Ariana Bonilla, la motivación para convertirse en una profesional le viene de familia. Su madre es mercadóloga; su hermana, una destacada abogada; su tía es gerente de mercadeo en un importante medio de comunicación; y su abuela, comparte con orgullo, fue una de las primeras doctoras en química y farmacia en Honduras.

Dado que desde pequeña le atrajo todo lo relacionado con las marcas y la publicidad, fue natural para ella escoger la carrera de mercadeo y comunicaciones. Se graduó en la Universidad Stetson, en DeLand, Florida, Estados Unidos.

Una historia similar comparte la arquitecta Gloria Morazán, quien creció rodeada de una familia de ingenieros civiles y estuvo a punto de seguir los mismos pasos, de no ser porque le atrajo más el aspecto artístico del diseño arquitectónico.

Como primer paso, obtuvo su pregrado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah). Tiempo después, gracias a una beca Fulbright obtenida a través de la Embajada de los Estados Unidos, llegó a la Universidad de Oregón, donde se especializó en diseño urbano sostenible.

Molina: la causa social

Terra Verde, el emprendimiento creado por Molina, nació de una causa social. Llevaba más de una década trabajando con una fundación de apoyo a niños en aldeas, donde identificó un problema recurrente: cultivos que se desperdiciaban por falta de mercado.

La respuesta fue crear una empresa que diera salida a esas frutas y verduras, con productos como pulpa de mango, maracuyá y fresa sin preservantes, y que luego, durante la pandemia, se diversificó hacia los tacos de pollo y los chips de vegetales.

El fruto de todo ese esfuerzo llegó para ella en 2025, cuando Terra Verde se convirtió en la primera empresa hondureña en obtener el premio Impact Hope Woman Entrepreneur de la Fundación Bayer, que Molina recibió en Estambul, Turquía.

Sin embargo, lo que más le satisface es la oportunidad de ayudar a otras mujeres que lo han tenido más difícil en la vida.

“Intentamos contratar mujeres jefe de hogar, que tal vez no tuvieron la misma oportunidad que yo de estudiar, de poder formarse, pero tienen la valentía y pues ese como fervor de salir adelante”, algo que, admite Molina, la hace “muy feliz”.

Bonilla: compromiso con la sostenibilidad

Tras su regreso a Honduras en 2020, en plena pandemia, Bonilla encontró una oportunidad en el desarrollador inmobiliario Celaque, donde comenzó a trabajar en el departamento de mercadeo. A partir de allí inició una trayectoria ascendente dentro de la compañía que ya supera el lustro.

“Mi trayectoria es bien bonita, porque he ido creciendo en la empresa en diferentes áreas, empezando en mercadeo, luego manejando varios proyectos, ya a nivel de la empresa, conociendo más del rubro de la construcción, del departamento de desarrollo, de diseño, también apoyando en el área de recurso humano”, dice Bonilla, al resumir su crecimiento dentro de la estructura empresarial.

Actualmente trabaja de cerca con Pamela Ayuso, cofundadora y CEO de Celaque, una empresa de desarrollo urbanístico de Honduras.

Pero el logro del que se siente especialmente orgullosa tiene que ver con la obtención de su maestría en sostenibilidad e innovación empresarial, cursada en Eada Business School, en Barcelona, España.

Como resultado de esa preparación, lideró los esfuerzos para certificar a Celaque como una B Corp, certificación que reconoce a empresas que cumplen determinados estándares de gobernanza, responsabilidad social, desempeño ambiental y transparencia. Con ello, Celaque se convirtió en la cuarta empresa de Honduras en obtener dicha certificación.

Morazán: proyectos de gran escala

La trayectoria de Morazán la ha llevado a participar en proyectos de gran escala.

Entre sus primeros trabajos destaca su participación en el diseño y la planificación del Polideportivo de la Unah, el edificio de la Academia Nacional de Policía (Anapo) y hospitales regionales de la Secretaría de Salud, proyectos que desarrolló para la firma constructora Serpic.

Mientras cursaba su maestría en Estados Unidos, tuvo la oportunidad de trabajar con la empresa multinacional Jacobs en proyectos industriales de data centers y semiconductores.

Desde 2023 labora con Próspera y participa en algunos de los desarrollos arquitectónicos de mayor escala en la isla de Roatán, entre ellos la torre Duna, descrita en el artículo como el complejo de apartamentos y área comercial más grande de la isla.

Retos y oportunidades

Su éxito y reconocimiento en el mercado empresarial hondureño no llegaron de la noche a la mañana. En el camino también encontraron obstáculos que han tenido que sortear para salir adelante.

“Realmente, uno de los mayores retos, personalmente, es que, por mi edad y por ser mujer, mucha gente no nos toma en cuenta o no me da el respeto que merezco porque estoy en la misma mesa que ellos o estoy en la misma circunstancia que ellos”, refiere Molina.

Bonilla, por su parte, destaca desde una perspectiva positiva toda la experiencia adquirida en las diferentes responsabilidades que tuvo que asumir y lo aprendido a lo largo del camino, mientras superaba expectativas y escalaba posiciones.

En cuanto a Morazán, refiere que no siempre resulta fácil abrirse camino como mujer en un rubro profesional como la construcción, tradicionalmente dominado por los hombres.

“Una nota como tal vez no les gusta que sea una mujer la que esté dándole las instrucciones, versus que si es un hombre”, dice Morazán.

Pero, junto con los retos, reconocen que también existen oportunidades y que Honduras tiene un gran potencial para el desarrollo y la innovación tecnológica.

En opinión de Molina, a Honduras no le falta talento, sino apoyo.

“He conocido gente muy brillante, gente que tiene ideas maravillosas, gente que tiene toda la capacidad, pero tal vez no el apoyo, no tiene los recursos”, observa. A su juicio, ese es uno de los pasos necesarios para fomentar el crecimiento del país y de su gente.

Para Bonilla, la innovación tecnológica es un vehículo que avanza a gran velocidad y al que hay que subirse para no quedarse atrás.

“Creo que sí estamos innovando ahorita, pues, con todo lo que viene de la inteligencia artificial, todo lo que estamos, pues, apostando; creo que ahorita sí estamos en un punto que nosotros tenemos que acoplarnos con el cambio”, reflexiona.

Morazán no tiene dudas sobre el potencial de Honduras, pero señala que, con frecuencia, “los simples procesos de abrir una empresa nueva, a veces pueden encontrar bastantes trabas”.

Las entrevistadas también ven en la llegada de empresas como Próspera nuevas posibilidades para desarrollar ideas, crear industrias y generar procesos más eficientes, además de oportunidades para el talento local que, de otro modo, podría buscar opciones en el extranjero.

La experiencia de estas tres mujeres muestra cómo la formación profesional, la iniciativa empresarial y la participación en proyectos de gran escala pueden abrir oportunidades para desarrollar una carrera desde Honduras.

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