Honduras

'Tommy Tequila' le coquetea al Guinness

A base de práctica, dedicación y concentración al momento de una presentación, logra lanzar y mantener en el aire siete pelotas de ping pong. El artista tiene 23 años de dedicarse a este trabajo de entretenimiento.

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07.04.2014

Cuenta con 23 años de practicar el malabarismo y logró igualar un récord Guinnes.

Tomás Aguilar, conocido en el mundo artístico como “Tommy Tequila”, de 36 años de edad y de origen mexicano, es uno de los personajes más admirados por centenares de personas que llegan a Las Cascadas mall a ver las presentaciones que realiza el Circo Chino de Beijing.

“Tommy Tequila” contó a EL HERALDO cómo fue que logró igualar el récord de lanzar al espacio siete pelotas con la boca y mantenerlas en el espacio sin que ninguna de ellas se cayera.

“Lanzar las pelotas al espacio es algo muy simpático. Puede ser fácil, pero también es muy difícil hacer malabares con las manos, pero es mucho más difícil hacer malabares con la boca”, dijo el artista.

Las pelotas que utiliza en las presentaciones son de ping pong y empieza con dos, luego con tres y por último con las siete.

“Igualé un récord Guinness que es algo muy difícil, y lo hago en cada función como que voy a hacer chilaquiles”, reiteró.

Las pelotas las mantiene el aire al mismo tiempo impulsadas a base de presión, únicamente con la boca.

Sin embargo, muchas personas le preguntan si impulsa las pequeñas esferas con la lengua o si las empuja con los labios, y responde que solo son impulsadas con aire y eso es lo que lo ha hecho lograr igualar el récord que obtuvo un malabarista estadounidense desde hace muchos años y que lo dejó registrado en los Récord Guinness y lo que ha hecho este malabarista es que lo ha igualado.

“Igualar un récord Guinness no es tan fácil y hacerlo varias veces en una función realmente es muy complicado y la gente recuerda que es un bonito espectáculo”, aseguró.

Dedicación

A pesar de que este hombre tiene 23 años de ejercer la profesión de malabarista, es decir desde que tenía 13 años, pasa en constante entrenamiento. “Antes de cada función yo caliento, es decir practico una hora todos los ejercicios para que cada presentación salga de la mejor manera posible”, manifestó Aguilar.

Recordó que el trabajo que él desarrolla es como el de un futbolista, que se debe mantener en forma, ya que debe hacer ejercicio, mantener la constancia, estar bien alimentado y descansado.

Uno trabaja solo diez minutos, que es lo que dura el acto, pero uno deja todo en esos diez minutos para que el público quede satisfecho. Es por eso que una hora antes de la función me estoy preparando como cualquier deportista”, confesó.

Las claves para mantener las siete pelotas en el aire son la concentración y la visión.

Las pelotas de ping pong son muy ligeras, y si uno las avienta se mueven bastante, aparte de eso salen con una rotación y se van para varios lados y cuando aviento siete pelotas tengo que hacer una para la derecha otra para la izquierda y así sucesivamente para que no choquen en el aire y a cierta altura para que no se caigan, prosiguió.

Para no dejarlas caer, agarra tres pelotas con cada mano y atrapar la número siete es muy difícil porque le rebotaría de las manos, lo que hace es que la atrapa con la boca.

“Tommy Tequila” desciende de una familia de circo. Es de la cuarta generación que se dedica a llevar diversión por diferentes partes del mundo, pues asegura que ha viajado a unos 25 países de Europa, América y Asia.

Tuve la fortuna de estar en la escuela, pero me gustó más el circo y seguí los pasos de otro malabarista mexicano muy famoso que se llamaba Carlos Ortiz, él fue mi inspiración y gracias a él yo pude desarrollar mi propio acto.

En el Circo Chino de Beijing me han dado la oportunidad de estar como un invitado especial para darle un toque de dinamismo y para hacer más completa la función y estoy muy contento de participar en las funciones.

Este hombre que le quita el estrés a decenas de personas, también hace malabares con las manos. Lanza cuatro pelotas con las manos, las hace girar o las cabecea. Hace sombreros búmeran, los que al lanzarlos con efecto, regresan a sus manos a pesar de que dan la impresión de que llegarán al público que se encuentra en las graderías.

Lanza cinco sombreros con mucha rapidez y los agarra. También se los coloca en la cabeza. Otra de las presentaciones es que juega con los boliches y lo hace a alta velocidad con tres o cinco boliches que giran a unos 300 kilómetros por hora. “Este acto le gusta mucho a la gente”, dijo.

Tomás Aguilar desde que sale a la pista lo hace corriendo a unos “mil kilómetros por hora”. Saluda al público que de inmediato empieza a aplaudir.

Los aplausos son los que lo inspiran y lo motivan. Lo primero que hace cuando se presenta en la pista son los cinco boliches, luego pasa a los sombreros y por último las bolitas, que para el “es lo más complicado”.

“Hay malabaristas muy buenos, pero muy pocos pueden hacer malabares con la boca y yo cuando hago una, dos y tres pelotas, la gente ya esta muy emocionada y cuando hago con las siete es cuando termino mi actuación y la gente termina muy emocionada, pues cuando son lanzadas no se pueden ni contar y creen que son diez, pero en realidad solo son siete” dijo.

“Los aplausos es el alimento del artista, uno no se acuerda de cuánto se gana, cuánto te van a pagar, sino que solo importan los aplausos del público y uno queda cien por ciento satisfecho porque le quitas el estrés a la gente y la haces pasar bien por un momento.