La noche del pasado miércoles estuvo a punto de convertirse en trágica luego que un grupo de privados de libertad del centro penal de Marcala, decidiera iniciar una huelga para exigir mejores condiciones.
Los reos expresaron su descontento a través de gritos, lanzamiento de piedras hacia la parte externa y las oficinas administrativas, así como la quema de ropa y otros implementos que generó gran cantidad de humo en el patio del reclusorio.
A causa del motín, las autoridades del centro penitenciario solicitaron el apoyo de los miembros del 10 Batallón de Infantería, quienes de inmediato se presentaron al lugar para apoyar las acciones de custodia de los reos.
También se solicitó la presencia de los miembros del Cuerpo de Bomberos para evitar un incendio de grandes magnitudes.
Y es que los vecinos al observar el humo que salía del interior del recinto penitenciario se alarmaron, ya que temían que desatara un siniestro que afectara las viviendas cercanas al centro de reclusión.
Inconformidad
Tras varios minutos de acciones por parte de los reos, las autoridades de la granja penal decidieron conformar una comisión integrada por las autoridades de la iglesia Católica, Evangélica, y Derechos Humanos para solicitar un diálogo pacífico.
Los manifestantes aceptaron dialogar y suspendieron las medidas de presión para luego exponer sus necesidades, mismas que según los afectados les llevaron a decidir armar el motín en el interior del centro penitenciario.
De inmediato los reos nombraron un representante para que expusiera cada una de las exigencias que mantienen entre ellas la escasa alimentación que se les brinda. Y es que, según los privados de libertad, en ocasiones se ven obligados a comer tortilla con sal. También pidieron ampliar los días de las visitas conyugales y la destitución del director del penal.
Tras la exposición de los motivos los reos retornaron a sus celdas en total calma, ya que los miembros de la comisión se comprometieron a iniciar gestiones para mejorar la alimentación y los días de visita.
El director del penal, Óscar Morazán, informó que durante el motín respetaron la integridad física de los internos. En cuanto a la petición de su separación, respondió que son pocos los internos que quieren que esto se haga efectivo.
“Son unos cuatro reos los que no están conforme con mi administración, pero se les dijo que mi separación del cargo depende de las autoridades centrales”, dijo Morazán.
El penal fue construido en 1968, bajo la administración de Oswaldo López Arellano y cuenta con tres hogares para los reos varones y uno para las mujeres.
La prisión tiene capacidad para albergar a 60 privados de libertad, pero en la actualidad posee 131 reos en su interior.
Y es que el centro penal recibe a los procesados de las comunidades de Santa María, San José, Cabañas, Opatoro, Yarula, Santa Elena y Marcala.