Una solución diplomática a la controversia de la isla Conejo pidió ayer la Iglesia Católica de El Salvador, ante los infundados reclamos del gobierno del vecino país que pretende un territorio que pertenece a Honduras.
Este llamado fue realizado luego de varias afirmaciones hechas en los últimos días por el presidente Mauricio Funes de El Salvador
y su
ministro de Defensa, David Munguía Payés, respecto a la isla Conejo, localizada en el Golfo de Fonseca, a pocos metros de las costas hondureñas.
José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador, afirmó que cualquier disputa entre dos países es grave y abogó por la búsqueda de una solución diplomática a la controversia generada por el mismo gobierno salvadoreño que reclama la isla, que nunca estuvo en disputa.
Munguía Payés consideró la semana anterior a Honduras como una amenaza por la capacidad de sus Fuerzas Armadas, al igual que el presidente Funes, quien respaldó la versión de su funcionario.
Tras estas aseveraciones el presidente Porfirio Lobo anunció que enviará un mapa a su homólogo salvadoreño
para que verifique que el islote es hondureño, al tiempo que cuestionó que el fondo de los reclamos de Funes es la compra de aviones de guerra y mejorar su popularidad.
El representante de la Iglesia Católica de El Salvador propuso el desarrollo conjunto del Golfo de Fonseca entre Honduras, Nicaragua y El Salvador
al tiempo que cuestionó que exista una controversia por un islote tan pequeño.
El gobierno salvadoreño pretende la isla Conejo, según expertos, para facilitar el ingreso de embarcaciones al puerto La Unión, en virtud de la proyección que brinda en las aguas del Golfo.
El reclamo contradice el fallo de
la Corte Internacional de Justicia de La Haya de 1992, que resolvió las diferencias limítrofes marítimas entre Honduras y El Salvador.
Las islas en disputa fueron Meanguera, Meanguerita y El Tigre, mientras que la isla Conejo
nunca estuvo en disputa puesto que históricamente ha sido considerada como hondureña.
El experto en derecho internacional, Graco Pérez, recomendó el fin de semana al gobierno de Honduras acudir a los países amigos y a la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
para exigir que se cumpla la sentencia de La Haya de 1992.
Por su parte, el diplomático hondureño, Eduardo Martell, afirmó que la Corte Internacional de Justicia de La Haya ratificó en dos ocasiones la soberanía de Honduras sobre la isla Conejo.
Martell, quien participó en la comitiva de Honduras ante la Corte Internacional, explicó que la isla Conejo pertenece al bolsón de Goascorán, “que lo ganamos dos veces”.