Honduras

Honduras: Unos 16,600 niños padecen autismo

Conductas anormales y aisladas caracterizan a los menores con autismo, conozca los rasgos que los identifican y sus tratamientos

07.04.2014

La mirada perdida en un punto, falta de ganas de integrarse a grupos infantiles y ningún deseo de hablar. Es el momento de encender la alerta: el niño podría estar presentando el típico comportamiento de un autista.

Según un estudio presentado por el neurólogo-psiquiatra Francisco León Gómez, en Honduras hasta dos por cada mil habitantes podrían ser pacientes autistas.

Al hacer esta relación en base a los 8.3 millones de habitantes que se calculan para 2012, se podría estimar que unos 16,600 niños hondureños padecerían este mal.

A criterio del experto, el diagnóstico que define a un niño con problemas de autismo se define por causas adquiridas y genéticas.

El manejo de estos pacientes se hace a través de psiquiatría, mismo que incluye rehabilitación y farmacoterapias.

En su estudio, León Gómez comenta que “el autismo denota un término psiquiátrico usado en los niños menores de 3 años, a veces más, en forma muy inespecífica, para designar pacientes que aunque físicamente normales acusan grados mayores o menores de retraimiento, anartria (mudez) y movimientos repetitivos sin aparente propósito”.

Uno de los principales problemas con los niños autistas es que son retraídos y no hablan mucho, pues no pronuncian bien las palabras o padecen incluso de algún tipo de sordera. Esta condición hace que el niño se autoaísle.

“Ellos comprenden poco o nada del lenguaje hablado, no pudiendo así desarrollar el habla, y permanecen silenciosos, ‘idos’, sin comunicación alguna”.

Comportamiento aislado

El comportamiento de estos menores se ve condicionado a sus limitaciones físicas, las que se tornan en algunas ocasiones en acciones violentas.

Los niños con autismo con frecuencia lucen idos, huraños y aislados, pero con frecuencia también son afectuosos con sus padres y personas que los cuidan.

Cuando hay daño neurológico asociado puede presentarse conducta impulsiva, pero muy rara vez agresividad.

El autismo no es detectado siempre antes de los cuatro años, es por ello que algunos comportamientos muestran rasgos de esta enfermedad cuando los niños son integrados a grupos infantiles escolares y tienen sus primeros contactos con otros niños.

A veces rehúsan de participar en juegos y pueden tornarse agresivos si son presionados, hasta llegar a hacer berrinches y llanto prolongado.

Uno de los síntomas es que por ratos entran en tipos de movimientos estereotipados y repetidos, como golpear con la mano en la mesa, acompañándolo de movimientos y gritos monótonos.

Enfermedades asociadas

Un niño que desarrolla autismo puede llegar a ser adulto, pero con algunos problemas asociados a su condición de base.

En estudios de un considerable número de autistas que llegaron a edad adulta, se produjo convulsiones generalizadas en 30 por ciento de ellos, sin aparente causa.

Esta tendencia a crisis es mayor en proporción al daño neurológico y retraso mental subyacente, si lo hay.

Muchos de estos casos evolucionan a un síndrome desintegrativo autista (Síndrome de Heller), o al Síndrome de Rett, visto en niñas con microcefalia, retraso mental y autismo.

Contraste cognitivo

De cada tres niños autistas, por lo menos dos son limitados intelectuales, y uno presenta manifestaciones psíquicas anormales.

Según el especialista, ocurre escasa creatividad en estos menores, imaginación limitada, iniciativa disminuida para jugar, y pobre rendimiento en pruebas psicológicas, que casi siempre son de bajo rendimiento.

No todo lo de los niños autistas es malo, son muy cariñosos, y llegan a desarrollar otras capacidades con desempeños brillantes, más que las personas con un coeficiente intelectual normal.

Ocasionalmente, los niños autistas muestran excepcionales capacidades musicales, o matemáticas, a pesar de la severa limitación en otras áreas del conocimiento.

¿Cómo reconocerlo?

El diagnóstico del autismo se basa en los siguientes parámetros:

- Minuciosa historia del desarrollo de los padres, familia, y en especial del paciente.

- Observación y evaluación cuidadosa del desarrollo de la sociabilidad, lenguaje, comprensión y producción verbal.

- Preferencia de actividades por el niño, notar las conductas inapropiadas repetitivas y sin propósito.

- Buscar trastorno neurológico, déficit mental, o convulsivo asociado o latente.

Si es posible se puede realizar un estudio cromosómico para detectar cromosoma X frágil, así como otros estudios (EEG, TAC, IRM) y test neuro-psicológicos.

El médico que ve su caso debe darle seguimiento y observación al niño, hasta por meses, antes de llegar a una conclusión diagnóstica firme, indica León Gómez.

Tratamiento al autismo

El tratamiento básico del autismo es educacional y rehabilitativo, tratando de mantener al niño bien motivado para desarrollar su lenguaje y su interacción social, utilizando un medio terapéutico no hostil, y gratificante en cuanto a sus avances.

Ellos deben saber que están mejorando y congratularlos por ello, por ejemplo, cuando puedan articular alguna palabra difícil, o cuando se obtenga de ellos alguna respuesta emocional positiva, como reír o participar en un juego social o actividad colectiva, explicó el especialista.

Para esto se necesitan clases y profesores especiales (conductuales y rehabilitativos), con experiencia suficiente, y paciencia enorme para ayudar a este tipo de niños.

Algunos casos responden bien o regular al tratamiento farmacológico complementario bajo la guía de un psiquiatra competente, y con la ayuda de los padres.

El galeno hace otras recomendaciones para tratar a estos menores especiales, “la educación física es indispensable para ayudar a desarrollar la coordinación tanto motora como del habla”.

Indicó que la psicoterapia colectiva o individual debe hacerse en manos de expertos, este tipo de ayuda puede ser valiosa con estos menores autistas.

Como regla, los niños autistas mejoran a medida que se inician en programas de socialización y comunicación intensiva y comienzan a adquirir lenguaje más articulado.

La adolescencia puede precipitarlos en un difícil período adaptativo y de identificación sexual. Al llegar a la edad adulta muchos de ellos logran adquirir un grado aceptable de independencia y empleo para ser autosuficientes.

Sin embargo sus habilidades no llegan a ser suficientes como para el matrimonio, carreras universitarias o deportivas, y no es la regla que puedan llegar a la suficiencia adulta.

En su mayoría necesitan ayuda con fármacos, rehabilitativa y custodia permanente, sea por la familia o por una institución.

Comportamiento apropiado de los familiares de un autista

Los familiares de los autistas deben conocer que los rasgos autistas persisten hacia la edad adulta, con mayor o menor superación del lenguaje hablado y mayoría de la interacción social, algunos llegan hasta vivir solos y trabajar, pero estos son menos.

Los adultos con autismo son considerados como “raros” o exclusivos, o son diagnosticados como obsesivo-compulsivos, o esquizoides y, a veces, hasta “esquizofrénicos” o “retrasados”.

Los padres de los niños autistas requieren prolongada y sostenida asesoría profesional por psicólogos o terapeutas especializados en este difícil ramo.

Los padres deben entender que ellos no son culpables de la condición de su niño. Especial cuidado habrá que tener de que estos niños no caigan en manos de charlatanes o de “religiosos” que prometen “curas” que a la larga resultan farsas, y solo vienen a reforzar la frustración de la familia.

Los adolescentes y adultos autistas a menudo requieren ayuda para conseguir trabajo seguro y vivienda apropiada con personas comprensivas que no los hostiguen, ni se burlen de ellos. Honduras carece todavía de casas colectivas para personas adultas autistas, que carentes de familiares, viven solas y aisladas.