Si usted está cansado del gimnasio, las caminatas y trotar en las madrugadas para mantenerse en forma, ¿qué le parece desafiar las alturas, escalar montañas y descender como un elemento de un equipo de rescate mientras observa a su alrededor el paisaje capitalino?
Si la idea le parece tentadora, usted puede unirse a las filas de Roca Teguz, un grupo de aventureros que han hecho de escalar una parte esencial de su forma de vida y aficiones.
Jerry Alen Argueta es el líder y director de este grupo de jóvenes y uno de los pioneros universitarios que iniciaron la aventura de incluir este deporte extremo en la rutina de decenas de capitalinos y extranjeros que buscan en el ejercicio una dosis de adrenalina.
“Primero iniciamos con una asociación, pero al ver que no teníamos muchos avances en 2006 nace el club Roca Teguz, por medio del cual entrenamos a personas de todas las edades en este deporte”, indicó Argueta.
En el club se practican deportes de montaña, en especial la escalada deportiva, que es el desafío al que se someten los nuevos socios en El Picacho.
Para practicar la escalada deportiva, los interesados solo necesitan nervios a prueba de vértigo y algunos implementos indispensables como cintas exprés, mosquetones, ascensores y frenos para el descenso.
El director del grupo asegura que cualquier persona puede practicar este deporte, “hasta los niños de brigadas como los Scout hacen descensos en el Picacho”, señaló.
En el Picacho el sistema de descenso más utilizado es el rápel, por su sencillez a la hora de aprender, pues solo se requiere conocer la técnica, un arnés y un descensor.
Además se practica el top-rope, que es un tipo de escalada donde la cuerda es asegurada en la punta del cerro para ascender. Para este método se necesita un calzado especial al que se conoce popularmente como pies de gato, unos zapatos deportivos de suela lisa.
El deportista debe ascender hasta la cúspide del cerro o montaña y este método, sí resbala la cuerda, evita que la caída sea larga. Y de no alcanzar la meta de subir puede retornar a salvo al punto de partida. Es un tipo de escalada acto para principiantes por la seguridad que ofrece y a través de ella se puede probar la resistencia y nervios de los aspirantes.
Además, este club hace viajes al interior del país, como a las cuevas de Talgua, en el municipio de Catacamos, Olancho, a practicar rápel en cascadas.
Los socios del grupo viajan los fines de semana para unirse a la aventura y poder compartir 48 horas de diversión extrema.
“Todos empezamos con el rápel, porque es el descenso de riscos menos complicado, todas las personas pueden intentarlo y medir su fuerza”, manifestó Aillen Argueta, escaladora profesional.
Entre los aventureros hay funcionarios públicos, extranjeros, jóvenes profesionales y personas de todas las edades que sienten pasión por este deporte extremo.