Honduras

Campesinos de zona sur: 'Solo vamos a comer unos días con lo que se logró cosechar”

Familias de Nacaome, San Miguelito y Orocuina perdieron sus cultivos a causa de la sequía y ahora temen padecer hambre. Ante su desamparo, piden ayuda a las autoridades.

07.04.2014

En algunos municipios del sur de Francisco Morazan, valle y Choluteca la sequía fue tal que acabó con el 95% de las siembras. El clamor es generalizado para que el gobierno les tienda la mano.

Donaldo Fúnez es un pequeño productor de granos básicos que reside en Casas Nuevas, Nacaome, Valle, y con mucho sacrificio sembró 16 medidas de maíz en las que invirtió unos 10 mil lempiras. “Este año el verano nos afectó a todos en este municipio”, dijo Fúnez.

El humilde campesino reconoce que porque “no hubo lluvias” es que no hay producción y lo poco que se dio “es por un milagro de Dios”.

“El año pasado en esta misma parcela cultivé cincuenta cargas de maíz y este año calculo que solo son quince cargas y es por falta de lluvias”, aseguró.

Comentó que todas las milpas de las comunidades de Nacaome se encuentran en las mismas condiciones e incluso hay unas que no dieron absolutamente nada, pues se quedaron en guate o pasto para alimentar el ganado.

“Yo logré este poquito de maíz porque tecnifiqué un poco, pues de lo contrario no hubiera sacado nada de cosecha”, aseguró.

“La falta de lluvia es la causa para que no haya producción y afectó toda esta zona, por lo que la crisis será pareja”, reiteró. También habrá escasez de frijoles, ya que los cultivos se perdieron.

“Las milpas se quedaron en guate, al grado que ni jilote echaron. Esperamos que las autoridades nos ayuden porque los campesinos estamos en una difícil situación, especialmente yo, que tengo cinco hijos, no es nada fácil. Con mucho sacrificio se hace este trabajo y si no se cultiva nada es decepcionante, pero solo nos queda confiar en Dios, que es el único que nos puede ayudar”, concluyó.

Sin producción


Esta historia se repite en San Miguelito, Francisco Morazán. Carlos Enrique Medina Ochoa es un humilde campesino residente en La Mestiza, zona donde sembró siete medidas de maíz y apenas logró cosechar dos matates de mazorcas.

“La milpa no nos dio nada de producción por falta de invierno. Aquí no llovió como dos meses y eso nos afectó porque se perdió todo y quedamos en crisis”, dijo. Recordó que, como siempre, sembró su milpa temprano, pero ese esfuerzo resultó infructuoso porque el invierno no fue lo que esperaban en el ciclo de primera.

“La milpa se quedó chiquita y todo se fue en vicio en la mata, por lo que solo voy a sacar dos matatillos, ya que se quedaron en la varita las siete medidas que sembré”. Una de sus grandes preocupaciones es que tiene una familia que mantener y no posee otros ingresos para comprar el maíz y los frijoles.

“En la casa somos cinco personas y solo vamos a comer unos días con lo que se logró cosechar, y serán tortillas con sal porque no hay frijoles, porque también se perdieron”, aseguró.

“Le pido a las autoridades que nos ayuden porque hemos quedado sin nada y nos llevamos trabajando con el machete y aunque uno haga la lucha, el invierno no nos ayuda”. Para el ciclo de postrera tiene el deseo de sembrar su milpa, pero está preocupado porque no posee dinero para comprar un litro de insecticida y fumigar la maleza que crece en el lote que empezó a preparar hace dos semanas.

Pésimo

“Este año nos fue pésimo en el cultivo de maíz y frijoles”. Así resumió José Javier Padilla, un campesino de Orocuina, Choluteca, la escasez de granos básicos que tienen que enfrentar los pobladores del municipio, en especial los que viven en partes bajas como El Barrial, Santa Ana, Las Lomitas, Las Marías y San José.

Las pérdidas son del 95%, “en este año solo se logró cosechar para probar los elotes”. La mayor parte de las milpas se quedaron en jilote porque no llovió cuando más se necesitaba y por eso la situación que se avecina será “muy crítica”. José Javier Padilla había sembrado tres medidas de maíz y solo le quedó pasto para los animales, porque granos solo obtuvo para pasar unos días.

“En varias comunidades de Orocuina las milpas no echaron nada, por lo que confiamos en Dios que en postrera nos vaya mejor y es por eso que estamos preparando las tierras para volver a sembrar temprano”, dijo.

“Tenemos la fe en Dios en que nos puede amparar, ya que de lo contrario vamos a sufrir por falta de maíz y frijoles, que es lo que comemos los pobres”, prosiguió.

En otras comunidades de los municipios cercanos, como Apacilagua y Morolica, la pérdida de las milpas fue total, especialmente en las partes bajas.

Sin embargo, en las partes altas, que son más frescas, se logró rescatar un pequeño porcentaje el cultivo. Igual que en el resto del país, la pérdida en la siembra de Orocuina fue por la falta de lluvia, pues la canícula se extendió más de un mes y eso evitó que la cosecha fuera de mejor calidad.

Tags: