Tegucigalpa, Honduras.- La residencia del presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, ubicada en el municipio de Santa Ana, Francisco Morazán, colindante con el Distrito Central (DC), mostró este último día del año un ambiente marcado por la calma y la tranquilidad.
A diferencia de jornadas previas caracterizadas por una intensa actividad, este 31 de diciembre el entorno reflejó serenidad, propia del cierre de año, sin que represente una pausa en el proceso de transición gubernamental.
El inmueble se mantiene bajo resguardo permanente de elementos de la Guardia de Honor Presidencial, con un esquema de seguridad discreto pero constante. No se observó un movimiento inusual en los accesos y el flujo vehicular fue moderado, reforzando la percepción de orden y prudencia en el lugar.
Pese a la quietud que caracteriza esta fecha, la residencia de Asfura se ha consolidado en las últimas semanas como un punto clave para encuentros estratégicos.
En ese espacio se han desarrollado reuniones de trabajo de forma constante, en las que se analizan perfiles y se evalúan propuestas con el objetivo de definir a los hombres y mujeres que asumirán la conducción de las distintas instituciones del Estado y dependencias del gobierno central.
Fuentes cercanas al Presidente señalan que estas reuniones se realizan en un ambiente de carácter técnico y profesional, priorizando la experiencia, la capacidad de gestión y el compromiso con el país.
La residencia ha funcionado, así, como un centro de diálogo y coordinación donde se trazan las líneas generales de la próxima administración, en un clima de responsabilidad y enfoque institucional.
El ambiente que se percibe en la casa de Asfura combina el ámbito familiar con una intensa dinámica de trabajo. No hay ostentación ni actos públicos, sino una transición que se construye de manera reservada y metódica, reflejando la intención de preparar un gobierno organizado desde sus cimientos, incluso en fechas tradicionalmente dedicadas al descanso.
De esta manera, mientras el año llega a su fin, la residencia de Nasry Asfura se mantiene como un espacio de tranquilidad, reflexión y planificación.