Honduras

A patrullar enviaban a investigadores

A nivel nacional hay apenas 1,200 agentes. De este total, solo el 35 por ciento está especializado en materia investigativa.

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07.04.2014

“Ahí parí cómo vas ir” es la respuesta más común que reciben los agentes de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) cuando solicitan a sus superiores apoyo logístico para investigar los casos asignados.

Por eso no es raro que un detective le pida al denunciante o a la víctima que le dé para el taxi o que lo lleve en su carro al lugar donde se produjo el hecho.

EL HERALDO intentó conocer el sentir y pensar de algunos de los exdirectores que últimamente ha tenido la Policía de Investigación para conocer la verdadera problemática que enfrenta, pero ninguno quiso referirse a esta crisis, supuestamente por temor a represalias.
La situación es deplorable

La forma con que se maneja la Policía de Investigación solo evidencia el interés político criminal para que esta policía fracase, lamentaron agentes y oficiales que bajo condiciones de anonimato hicieron una radiografía de la DNIC.

La Policía de Investigación, bajo la égida civil, comenzó en 1995 con el nombre de Dirección de Investigación Criminal (DIC), adjunta al Ministerio Público.

En 1998 los políticos le arrebataron esta entidad al Ministerio Público y la adjuntaron a la Secretaría de Seguridad bajo el nombre de Dirección General de Investigación Criminal (DGIC) en el año 2008, al reformarse la Ley Orgánica de la Policía se le denominó DNIC.

Aunque en el decreto legislativo 155-98, mediante el cual se crea la Secretaría de Seguridad, en su artículo dos se estableció una Subsecretaría de Investigación que supuestamente dirigiría la Policía de Investigación, esto no se respetó a partir de 2002.

De acuerdo con los entrevistados, los ministros de Seguridad desde la administración del presidente Ricardo Maduro (2002-2006) comenzaron a nombrar en la Policía de Investigación a oficiales preventivos timoratos y antisociales, y esto no ha cambiado en el transcurso de los años.


En la última década la Policía de Investigación ha sido dirigida hasta por oficiales preventivos, exmiembros del batallón 3-16, exmiembros de la Dirección Nacional de Investigación (DNI) e incluso por oficiales con prescripción médica de no estar cerca de las armas.

Los deficientes resultados que ahora presenta la DNIC también evidencian el desconocimiento que han tenido los ministros sobre la funcionalidad de la Policía de Investigación, así como de su talento humano en materia investigativa, al cual en vez de premiarlo y motivarlo lo han marginado y castigado.
Caos

Los detectives perdieron su hoja de ruta a partir de 2002, cuando oficiales preventivos a cargo de la DGIC no solo uniformaron a los agentes de investigación, sino que les impusieron una jerarquización que dejaba a los detectives sin la oportunidad de disentir científicamente.

A los investigadores se les sacó de su verdadero rol y se les mandó a patrullar y a realizar operativos en las calles. Este fue el inicio del desbaratamiento de lo que se perfilaba como una policía científica, que ya contaba con gente especializados en México, España, Israel, Inglaterra, Estados Unidos, entre otros países.

A pesar de que el talento humano especializado con que cuenta la DNIC es apenas de un 35 por ciento de los 1,200 agentes, alrededor de 80 subinspectores graduados en investigación, entre el año 2010 y 2012 fueron enviados a realizar labores de prevención.

Frustrados por tener mandos ignorantes en materia de investigación criminal, muchos elementos capacitados y especializados en criminología, al verse atropellados en su trabajo, dejaron la institución o migraron a otras áreas.
Contaminación

La falta de supervisión llevó a que los responsables de investigar y combatir el delito se volvieran delincuentes. La contaminación -según los entrevistados- se ha venido manifestando desde los mandos superiores hasta llegar a los agentes.


Algunos directores fueron señalados de realizar operativos antidrogas sospechosos, otro de haber desaparecido aparatos donados por la comunidad internacional para combatir el crimen. Inclusive, algunos directores contaminaron hasta el Registro Balístico al autorizar que se registren armas automáticas y semiautomáticas prohibidas por la ley.

Asimismo, en los últimos diez años muchos oficiales e investigadores aparecieron involucrados en el crimen organizado, en bandas de robo de vehículos, tráfico de armas y de personas, en asesinatos, narcotráfico, extorsión y otros delitos.

De acuerdo con uno de los entrevistados, “quien abrió las puertas en la policía para que entrara el crimen organizado fueron los políticos porque se metieron hasta en las cuestiones operativas”. Este criterio coincide con el de los agentes, que opinaron que a partir del 2002 “se levantó la tranca para que ingresara el crimen organizado en la policía”.
Calamidad

Hasta hace unos meses la DNIC tenía unos 1,200 agentes en todo el país, pero esta cantidad ha disminuido. Aunque todavía queda una buena porción de detectives honestos y comprometidos con su papel de luchar contra la criminalidad, estos operan con una calamidad logística espantosa.

La criminalidad desbordó la capacidad de los agentes. En la sección de homicidios, tanto de la capital como en San Pedro Sula, hay equipos de dos detectives que tienen entre 40 y 50 casos por resolver.

Para comenzar a buscar respuesta en cada hecho, los agentes primero tienen que resolver internamente cómo se van a desplazar. La Policía deInvestigación apenas tiene tres carros por diez delitos diarios, a los que se les suministran ocho galones de combustible para tres días.

“Imagínese que cuando un ciudadano llega a poner una denuncia el investigador le pide para taxi para poder desplazarse. Esto porque sus jefes inmediatos les dicen ‘ahí parí cómo vas a ir’, por eso ahora la víctima paga los costos de su propia investigación”, criticó un oficial.

Pero luego los agentes no tienen materiales para procesar la escena del crimen, como guantes, bolsas para la recolección de pruebas o papel para realizar y presentar los informes. No hay transporte para seguimientos, para capturas, para ubicación de testigos, ni para ir a las audiencias señaladas.

Las limitaciones son tales que se carece hasta de cámaras para seguimientos, a los agentes no se les da ni para que se trasladen a sacar una partida de nacimiento al RNP o para ir a corroborar una huella digital.

Cuando un investigador asignado al interior del país tiene que comparecer en los juzgados de Tegucigalpa para respaldar un caso, él corre con los viáticos, no solo se costea su propio pasaje, sino que también paga su propia alimentación. Hay que recordar que la labor de un investigador termina hasta cuando el caso queda firme en la Corte Suprema de Justicia, explicó un oficial.

Según él, en el interior del país la situación de la DNIC es más deprimente, aquí los agentes marcan y hacen la escena del crimen con ramas y piedras. En otros casos le piden al de Tránsito que le consiga un aventón para desplazarse a investigar.

El caos se complementa cuando los jefes separan a los policías de los casos para que vayan a cumplir otras asignaciones no investigativas, eso ha producido una mora investigativa y el incremento de la impunidad, añadió.

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