EL HERALDO, como empresa socialmente responsable, se dio a la tarea de servir de canal de comunicación entre los necesitados y las almas solidarias en Honduras. La educación, la niñez, los ancianos y los afectados por desastres, nuestras prioridades.
Despliegue de bondad
Cuando “Karlita” Matamoros asistió a la entrega de juguetes que realizó EL HERALDO en la aldea Nueva Suyapa en la Navidad de 2011, nunca imaginó que la ayuda iría más allá de un simple regalo.
Pero en efecto, EL HERALDO conoció la conmovedora historia de esta chiquitita de ocho años que sobrelleva un caso de hidrocefalia en medio de una vida de carencias.
Y la campaña del diario fue motor para que a principios del 2012 se viera un despliegue de bondad de capitalinos, autoridades edilicias y políticos para mejorar la vida de “Karlita”. Aquel cuarto de alquiler, que a duras penas podía pagar la familia Matamoros, fue sustituido por una casa equipada de luz eléctrica, cama y enseres domésticos.
Vive en hogar digno
Bastaba con ver su mirada apagada para comprender la vida de sufrimiento que no podía relatar con palabras al tener instalada un aparato especial en su tráquea.
Ella es María Ortiz, una anciana de 77 años de edad que se convirtió en el mejor ejemplo de que en Tegucigalpa todavía quedan manos solidarias dispuestas a escudriñar en sus bolsillos para mejorar la vida de los más necesitados.
De esa manera se logró derribar las paredes de madera podrida de su casa, por las cuales se filtraba el sereno y la lluvia, para levantar los muros firmes y el techo sólido de una vivienda, con el aporte del vicealcalde, Juan Diego Zelaya. Además, las ayudas monetarias, medicamentos y alimentos aliviaron las penas de doña María.
Con rostro renovado
Las personas no podían creer que en pleno siglo XXI, en la capital de la República, existiera una escuela unidocente.
Sin embargo, la maestra Nolvia Cárcamo y 60 alumnos de la escuela Elam Reyes Flores, en el sector B de la colonia Los Pinos, eran los protagonistas de las clases impartidas sobre un suelo quebrado y rodeadas de materiales de construcción. La bondad le pudo a la indiferencia y ahora la escuela luce un rostro renovado, piso nuevo y dotado de útiles escolares.
Rescatadas del olvido
La historia de las “niñas” Juanita y Alicia, unas ancianas de 80 y 90 años respectivamente, que vivían solas y enfermas en una humilde casa, se ganó el corazón de los capitalinos.
Las donaciones mejoraron el estilo de vida de las longevas. Además, el doctor Francisco Amador brindó asistencia médica a las humildes hermanas.
Hoy, la niña Alicia no nos acompaña, pues partió a la vida eterna, pero en condiciones más decentes, mientras que “Juanita” quedó al cuidado de su hermano.
Con nuevo mobiliario
Los bloques de concreto que servían de asiento a los alumnos del centro básico Jaime Romero Zúniga fueron sustituidos por un cargamento de sillas nuevas.
Las imágenes que realizó EL HERALDO sobre decenas de niños sentados en ladrillos y en el suelo demostró las cicatrices que tenía la escuela ubicada en la colonia Altos de los Pinos, donde la educación de calidad parece una ilusión. Pero con la contribución del ministro del Interior, Áfrico Madrid, llegaron cien pupitres nuevos.
Las condiciones críticas de la escuela desnudaron las falencias educativas que perduran en la capital.
Educación garantizada
A lo largo de nueve años, EL HERALDO ha demostrado que un lápiz y un cuaderno pueden hacer la diferencia en la formación de los niños más desfavorecidos.
Nuestra campaña de “La Maratón del Saber” ha logrado que miles de alumnos de los barrios marginales de la capital y de tierra adentro retornen a sus clases, con la entrega de útiles que sus padres no pueden costear. Jamás olvidaremos los rostros agradecidos de estos pequeños.
¿Cómo lo hacemos? Con la ayuda de empresas responsables y nuestros fieles lectores que, al igual que EL HERALDO, confían en la educación.
Corre en nueva silla
Aquel día en que don Eulogio Laínez relató a EL HERALDO el sufrimiento que acarreaba el trasladarse en una silla de ruedas desgastada, confió ciegamente en la bondad de los capitalinos para revertir sus penas.
No en vano lo hizo, porque a los días una llamada anónima anunció la donación del ansiado transporte para el humilde campesino de 52 años de edad. Y hasta su casa, en la colonia Villa Franca, también llegó un sobre con efectivo para montar una chiclera.
En piedras nunca más
La mejor suerte que podían tener unos cien estudiantes de la escuela Colonias Unidas, del Triunfo, Choluteca, era sentarse en unas ásperas piedras durante la jornada educativa.
Parecerá insólito, pero es cierto, pues los niños se tenían que acomodar en el suelo de tierra de la escuela.
Y comprometido a revertir esa realidad, EL HERALDO se vuelve portavoz de sus necesidades.
El llamado fue efectivo, porque las autoridades edilicias de Choluteca y la Fundación Pantaleón trabajan en la construcción de tres salones que serán inaugurados en febrero del 2013.
Edificación de aulas
Los rayos del sol, que impactaban con fuerza en sus rostros, les impedían escribir con precisión y recibir el pan del saber en condiciones pedagógicas decentes.
Era la historia de los alumnos del séptimo, octavo y noveno grado del centro básico Wilfredo Campos Poveda, en la Inmaculada Concepción, Choluteca, que habían asentado sus salones de clases en la intemperie del patio de la escuela, ante la falta de cubículos.
Empero, en agosto del presente año, el alcalde de Choluteca, Quintín Soriano y la Fundación Pantaleón, terminaron con la agonía de unos 70 estudiantes, al hacerles entrega de tres aulas.
Ayudamos en las crisis
El trabajo del equipo de EL HERALDO no se limita a la cobertura noticiosa de los desastres. Como medio socialmente responsable salta la brecha y extiende una mano amiga a los perjudicados por los embates. El diario insigne del periodismo hondureño ayudó a los locatarios de los mercados incendiados, en la recuperación de fuentes de agua y en la construcción de las alfombras para Semana Santa.