Hollywood, Estados Unidos
No era difícil imaginar a Alejandro González Iñárritu con un Oscar por la película Birdman. Pero superó todas las expectativas cuando ganó nada menos que tres estatuillas, con la misma película: Mejor guion original, Mejor dirección y Mejor película.
Y mientras dejaba una de las estatuillas en manos del otro guionista argentino Armando Bo, sosteniendo un Oscar en cada mano, nos recibió en el Teatro Dolby de Hollywood, en una misma entrevista y sin cortes... como Birdman.
¿En tu juventud solías ver la ceremonia? ¿Alguna vez soñaste en llegar hasta un lugar así?
Honestamente vi la entrega del Oscar muchísimas veces, como tanta gente. El Oscar se ve en el mundo entero y yo siempre lo disfruté. Por lo general también me siento frustrado porque mis películas favoritas nunca ganan. Sucede. Pasé muchas frustraciones porque no tiene ninguna lógica. Pero siempre me gusto ver a mi director o mis actores favoritos. Nunca me voy a olvidar cuando vino Fellini... Hay tantos momentos del Oscar que atesoro... para mí, ganarlo no parece nada real.
¿Te das cuenta entonces lo que significa realmente para tu carrera haber ganado tres Oscar en una sola noche?
Yo no tengo una carrera, tengo una vida. La tengo hoy y la vivo a pleno, disfrutándola por completo. No sé lo que puede llegar a pasar en el futuro, pero el presente es grandioso.
¿Tres Oscar no te dejan ninguna lección sobre el valor que le das a tus ambiciones o tus sueños?
Me parece un buen planteo, pero yo realmente ni siquiera me doy cuenta por qué hice esta película ni por qué me arriesgué tanto. Supongo que cuando se pierde el miedo... cambia todo. El miedo es algo increíble, es el condón de la vida (risas). No te permite disfrutar ciertas cosas, pero cuando lo quitas... este es el resultado. Algo real. Y sí, fue como hacer el amor, seguro.
¿Te quedaste con ganas de agradecerle el Oscar a alguien en particular que no mencionaste en la ceremonia?
Sí, sí, mi mente, que es tan pequeña, no me dejó pensar... y tendría que haber dicho que el Oscar se lo debo a mi madre que me estaba viendo por televisión. No la mencioné y me encantaría que la menciones de alguna forma porque mi madre es parte de este viaje. Me encantaría que lo sepa.
Cuando ya habían pasado tres horas de la ceremonia, la película The Grand Budapest Hotel llevaba la delantera con cuatro Oscar y Birdman apenas había ganado una estatuilla con Mejor cinematografía. Y Alejandro González Iñárritu saltó de alegría cuando abrieron el sobre del Mejor guion original, subiendo al escenario para recibir el primer trofeo, agradeciendo “al maestro de maestros Michael Keaton”, además del público, “por ver esta loca película”. Apenas tuvo tiempo para sentarse cuando vio que Michael Keaton perdía su oportunidad frente a Eddie Redmayne (con The Theory of Everything). Y cuando subió al escenario Ben Affleck con el sobre del Mejor director había gente que todavía pensaba que el triunfo se lo podía robar el director de Boyhood, Richard Linklater. Pero no. Alejandro volvió a subir por el segundo trofeo y por el tercero, cuando hasta Sean Penn cuestionó: “¿Quién le dio la tarjeta de residencia a este H... de P...?”
¿Fue un insulto o una broma el comentario de Sean Penn al abrir el sobre con tu nombre con el último Oscar de Birdman como Mejor película?
A mí me causó mucha gracia. Con Sean tenemos esa brutal relación donde puede sobrevivir una verdadera amistad con honestidad y bromas entre nosotros. Cuando lo dirigí en la película “21 gramos” siempre hacía bromas así. Y yo también le hago bromas muy pesadas que ni siquiera pienso contarte. Pero tenemos una relación de viejos amigos. Yo no lo encontré para nada ofensivo, me pareció muy gracioso... desde mi punto de vista.
¿El final donde pediste respeto para los inmigrantes... no tuvo nada que ver con el insulto de Sean Penn, que cuestionó tu residencia en Estados Unidos?
No, no. Fijate todas las nacionalidades que pasaron por el teatro del Oscar. Y yo no me sentí diferente a nadie. Podían ser de cualquier continente, de cualquier idioma. No me importa. Me siento igual que todos. Y como artista, como ser humano y como director de cine no puedo tener estúpidas fronteras, banderas ni pasaportes. Esos son conceptos inventados por la sociedad. Pero honestamente, desnudos, somos todos iguales. Y yo nunca me sentí diferente. Cuando hago cine en Estados Unidos, Á frica, España o México hablo de los seres humanos y las emociones. Por ahí pasa la belleza del arte. El arte no tiene fronteras ideológicas que arruinan tanto al mundo.
¿Crees que el Oscar premió la idea original de filmar la película Birdman en escenas con una sola cámara y sin cortes?
Es gracioso porque tuvimos muchísimas discusiones por ese tema. Y yo nunca quise impresionar a nadie. Mi intención era mostrar un punto de vista sutil. A lo mejor fracasé. Pero pensé que al filmar sin cortes no iba a distraer a la gente con la clase de espacios convencionales, quería que la cámara fuera como la conciencia de Michael Keaton, que le habla todo el tiempo. Era mi forma de contar la historia, sin pensar en detalles técnicos. La intención siempre fue utilizar el rodaje como una herramienta de narración.
Edward Norton y Michael Keaton no se llevaron el Oscar, aunque estaban nominados... ¿Detrás de su buena actuación hubo cierta improvisación o todo estaba escrito en el guion original... que también te dio un Oscar?
Honestamente, esta es una película donde no podía haber cambios. Hubo ensayos meticulosos y creo que a todos les encantó el guion. No tuvieron ninguna libertad, pero le agregaron el talento y el espíritu a las palabras, con todo el conocimiento y el poder que ellos tienen.
¿Y durante el rodaje, al lado de tan buenos actores, pensaste en algún momento que ibas a tener la posibilidad de llegar a la ceremonia del Oscar?
Esta película fue un desafío, es un rodaje que me dio mucho miedo. Fue muy difícil. Y de eso también se trata Birdman. Como artista, hay días en que uno se siente increíblemente fantástico y dos horas después podemos sentirnos como idiotas fracasados que nos cuestionamos todo. Supongo que es una vulnerabilidad que podrás tener al escribir pensando “Debería haber escrito esto...”. Es algo natural. Por eso, yo no podía saber lo que iba pasar, hasta el final. Para mí, siempre fue algo especial, pero en mi mente jamás imagine que iba a llegar a tanta gente en el mundo, ni que podía estar parado con un Oscar. Nunca..
¿Vas a volver al Oscar del año próximo con la nueva película que estás filmando ahora con Leonardo DiCaprio?
Me encantaría.