Colón, Honduras.- Desde un rincón escondido cerca de la Fortaleza de Santa Bárbara, conocida también como "El Castillo", en Trujillo, Colón, se encuentran los veleros y barcos de don Antolín Álvarez, un carpintero de ribera minimalista que antes que nada puso sus sueños en manos de Dios.
Sus manos crean una verdadera obra de arte. No importa el tamaño del velero, barco o yate, cada pieza es elaborada con suma dedicación hasta lograr lo que hoy es una de sus fuentes de ingreso.
Antes de ser un reconocido artesano fue pescador, sin embargo, los malos tiempos lo llevaron a buscar nuevas maneras de llevar el pan a su hogar. Fue así como con la ayuda de pedazos de madera empezó a crear estos barcos.
"En el tiempo de antes, como había mucho mal tiempo, después me puse a pensar: uno ya viejo, ya no va a hacer nada. Me puse a pensar; yo me fui a la playa un día y le pedí a Dios que me hiciera aprender a hacer algo para uno sobrevivir, porque de la pesca no iba a vivir mucho", relató en entrevista con EL HERALDO.
Lo increíble de esto es que no siempre trabajó con maderas finas, pues con poco logró hacer obras que ahora llegan a alcanzar hasta los 18 mil lempiras.
Pero su trabajo vale totalmente su precio. Aunque reconoce que cada pieza se elabora con mucho tiempo, con la llegada de extranjeros y de los mismos hondureños en temporadas de turismo, la venta de un recuerdo tallado aumenta, por lo que también cuenta con precios cómodos que van desde los 500 lempiras.
El tamaño, precio, material y hasta el diseño varían según la petición del cliente, pues basta con una buena madera y sus herramientas para tallar, y crear un bello recuerdo que le permite a él y a su familia seguir adelante
Aunque sus obras en madera demuestran profesionalismo y gran dedicación, la realidad es que don Antolín reconoce que no estudió para crear estos barcos, sino que, a pura prueba y error, logró elaborar los famosos veleros que hoy se conocen.
Su material no se basa únicamente en la madera tallada; también usa lo que para muchos podría considerarse un material desechable, como la corteza del coco, la cual utiliza para elaborar copas con recios moldes que sirven como adornos para el hogar.
También, con el mismo material, ha logrado realizar pequeños carrillones usando conchas de mar, otro excelente souvenir para la familia.
Si al conocer esta historia, como hondureño que apoya su tierra, deseas ayudarlo, puedes contactarlo al 9575-7574 para pedir el velero de tu preferencia, o bien, en esta Semana Santa, visitarlo y verlo por ti mismo.