Proyecto de riego fallido condena al Valle de Jamastrán a la sequía

Durante 12 años, 879 productores esperaron la instalación de un sistema de riesgo que desde un inicio se enredó entre la burocracia estatal y corrupción; pobladores se enfrentan a sequías cada vez más prolongadas

  • Actualizado: 10 de febrero de 2026 a las 23:30
Proyecto de riego fallido condena al Valle de Jamastrán a la sequía

Tegucigalpa, Honduras.- Víctima de las promesas rotas, el Valle de Jamastrán, en El Paraíso, históricamente reconocido como la joya agrícola de oriente y el "granero de Honduras", actualmente ofrece una postal de desolación que desgarra el corazón de quienes trabajan la tierra.

Lo verde que debería ser aquella extensión de 240 kilómetros cuadrados por los cultivos de maíz, frijol y tabaco con el riego ofrecido, hoy solo es un paisaje grisáceo y polvoriento, donde hasta las pocas aves que revolotean entre los árboles se resisten a cantar, constató la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus en una visita.

Durante los últimos 12 años, los agricultores y productores de esta región han sido víctimas de una trama de promesas incumplidas centrada en un fallido proyecto de riego valorado en 26.5 millones de dólares, financiados por el Exim Bank de la India, con el cual se prometió transformar más de 1,500 hectáreas en un polo de desarrollo, pero los resultados únicamente son deudas y chatarra.

Si se ven algunas parcelas verdes por algún cultivo no es porque los gobiernos hayan realizado su trabajo, sino por el propio esfuerzo de los agricultores que han buscado abastecerse de agua, cavando la profundidad de la tierra.

Para el agricultor Víctor Avilez es una desgracia que los gobiernos realicen pésimos diseños de proyectos, obtengan dinero y luego den por fracasadas las obras, por un lado, dejando al Estado endeudado y por otro, burlándose de los productores.

Lamentó que las autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) lo hagan todo mal. Entregan el bono tecnológico —un quintal de fertilizante y una bolsa de semilla— de “manera politizada y además lo reparten cuando el tiempo de siembra de primera y de postrera ya han pasado”.

Es tal la incompetencia que entregan semillas de mala calidad, según dijo, porque "ahorita dieron una semilla de frijol que las va a encontrar botadas en los patios de las casas debido a que no es resistente a la plaga y no tiene un alto potencial de rendimiento”.

Explicó que desde hace diez años les ofrecieron un proyecto de riego tanto por gravedad como con perforación de pozos, sin embargo, de "eso nada se cumplió, ahora con el nuevo gobierno no se con que van a salir, engañando nuevamente a la gente".

Recordó que de los materiales que llevó a Jamastrán la empresa indú Apolo Internacional, contratada para ejecutar la obra de riego, a los productores solo les entregaron unos rollos de cintas de goteo que se estaban deteriorando en un predio privado, lo demás fue llevado a una bodega que construyó la SAG en el centro experimental Las Acacias.

Sobre esta fallida obra, EL HERALDO intentó conocer la versión de Laura Suazo, entonces titular de la SAG, respondiendo nada más que los materiales rescatados se encontraban en una bodega del centro experimental Las Acacias y que no podía hablar más sobre el tema porque iba a una reunión.

A través de la oficina de Relaciones Públicas se intentó contactar a las nuevas autoridades de la SAG para conocer la atención que el gobierno les va a dar a los productores de Jamastrán, pero al cierre de esta edición no respondieron.

Una burla

El proyecto comenzó en 2014 con la firma de un préstamo de 26.5 millones de dólares con el Exim Bank de la India. Luego fue adjudicado a la empresa Apolo International en 2016; se vendió como la solución para que los productores pudieran sembrar en verano y además que ya no tuvieran excusas de perdidas por las inestables lluvias de inviernos.

Desde un comienzo el proyecto tuvo sus tropiezos. En 2016 la SAG le adjudicó la obra a la empresa indú que —basada en un diseño de la misma institución— presentó una oferta que superaba los 22.5 millones de dólares para realizar el sistema que consistía en irrigar 3,756 hectáreas utilizando 300 pozos y otra parte extrayendo agua del río San Francisco.

Meses después las partes determinaron modificar el diseño. Lo extraño es que el costo aumentó en cuatro millones de dólares —abarcando todo el préstamo de 26.5 millones de dólares—, pero, extrañamente, se redujo la extensión de riego a 3,064 hectáreas netas.

Con un adelanto de 8.7 millones de dólares, la contratista llevó al lugar equipo y cintas de goteo por un monto aproximado a los ocho millones, sin embargo, por años estuvieron deteriorándose en un predio privado. Terminaron los ocho años del gobierno de Juan Orlando Hernández (2014-2022) y el proyecto nunca arrancó.

Llegó el gobierno de Xiomara Castro y, tras una reunión con los representantes de la India, determinaron reiniciar el proyecto con nuevas modificaciones. En los productores renació la esperanza de que por fin tendrían agua en sus parcelas. Esa ilusión rápidamente se desvaneció.

Los indues perforaron en la zona cinco pozos, los entubaron, pero tanto ellos como las autoridades de la SAG nunca informaron si encontraron agua y sobre la capacidad producción. Al final la SAG determinó liquidar el proyecto, que desde sus inicios presentaban vicios de corrupción que el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) dijo que investigaba, pero nunca presentó resultados.

La anterior administración de la SAG tras anunciar la liquidación del contrato comenzó con la "recuperación" de algunos materiales para ser distribuidos en pequeños proyectos de microriego. Se repartió entre los productores aproximadamente 10,000 rollos de cintas de riego.

No obstante, para los líderes agrícolas de la zona, esto es apenas un "premio de consolación" que no compensa los años de pérdidas económicas y el endeudamiento soberano que el país ahora debe pagar por una obra que nunca existió más que en el papel.

Asimismo ofrecieron a los productores perforación de pozos, pero nuevamente los dejaron burlados. Con salida del gobierno anterior se cerraron 12 años de continuos engaños a los agricultores del Valle de Jamastrán.

Los productores son del criterio que el caso de Jamastrán es el reflejo de un sistema que utiliza la necesidad del sector agrícola para gestionar préstamos millonarios que terminan en el fracaso.

Ahora, mientras la deuda con la India se mantiene vigente, el valle sigue seco, las mangueras se deshacen por el sol y los agricultores aguardan, con justa indignación, que algún día la justicia llegue a este rincón olvidado donde el agua fue solo un espejismo político.

Sin apoyo

Según el productor Rubén Almendarez, el abandono de las autoridades no se limita al riego, también hace falta asistencia técnica integral. El valle sobrevive hoy gracias al esfuerzo heroico de los productores independientes que, sin créditos accesibles ni infraestructura estatal, siguen apostando por la tierra.

"Yo estuve con la (ex)ministra (Laura Suazo) la semana pasada y dijo que iba a dejar activo el proyecto de riego. No se qué estudio hicieron, que tienen toda ya listo. Debido a que el combustible es lo más caro para sacar el agua de los pozos, lo correcto es realizar un embalse en alguno de los afluentes y traer el agua por gravedad", recomendó.

A raíz de que el proyecto no se realizó, una gran cantidad de personas mandaron a perforar su pozo, creando otro problema. La perforación —sin control— de un pozo muy cerca de otro ahora amenaza al caudal subterráneo, advirtió, Almendarez.

Detalló que en todo Jamastrán son más de 2,000 manzanas cultivables, las que están en manos de unos mil productores que, ante la falta de agua, han tenido que abandonar algunas y otras las han convertido en potreros para el ganado.

Es más, algunos rubros como los granos básicos, han desaparecido por el Tratado de Libre Comercio, por eso la gente que aun sigue luchando ahora está sembrando cultivos alternativos, como plátanos, yuca, tomate, chile, explicó.

Igualmente, el productor Dulio Medina dijo que la productividad en el valle "no anda mal, anda remal, lastimosamente no tenemos un apoyo en base de una política de producción. La ausencia de la SAG en el campo es total, mientrajs el valle más fértil de oriente pierde su capacidad productiva frente a la indiferencia".

La situación de los agricultores es dramática ante la falta de agua, tampoco cuentan con financiamiento vigilado y con asistencia técnica y, sobre todo, con técnicos actualizados al cambios climáticos, debido a que los productores tienen que enfrentar nuevas plagas, cuestionó Medina.

Criticó la falta de "políticas de Estado para que asesoren al agricultor con asistencia técnica, aún cuando urge dinamizar la producción y que el productor sea tal vez no competitivo a gran escala, pero que si sea autosostenible".

"Debido a eso el valle ya no está produciendo maíz ni frijoles, sino que está produciendo silo para comida de ganado. En la parte alta aún se siembran granos básicos, pero en la parte baja del valle la gente se ha pasado a trabajar con el ganado, no por más rentable, sino porque no tiene otra salida", detalló Medina.

Caminar hoy por Jamastrán es recorrer un cementerio de proyectos fracasados. Lejos del verdor que prometían los discursos oficiales, las parcelas lucen abandonadas y cubiertas de maleza seca. El color gris predomina en los campos donde antes se gestaba la seguridad alimentaria del país.

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