“Él cobraba 1,000 lempiras por una hora conmigo”: Niñas y adolescentes víctimas sexuales en Honduras

Sara es una adolescente de 17 años que durante dos años fue obligada mediante amenazas, chantajes e intimidación a brindar servicios sexuales y que representa cómo operan las redes de trata de personas en Honduras

Sara representa el perfil de las víctimas de trata de personas: adolescentes, desempleadas, sin familia cercana y que emigran del interior a la ciudad en busca de una oportunidad laboral.

Por: Redacción

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Explotación

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- “Se supone que yo estaba hablando con una mujer que me cita en un lugar y al llegar allí, yo esperé ver a una mujer, cuando llega de repente un hombre, él llega en un carro y me subo con él...”

Sara -nombre ficticio- acudió de manera confiada al lugar donde la citó una supuesta empleadora que le brindaría un trabajo con excelente paga y condiciones dignas.

La sorpresa de la joven, en ese entonces de 15 años, fue ver a un hombre en lugar de la mujer con la que realizó el acuerdo. “Él me dice que viene de parte de esta gente”.

Hasta ese momento, Sara no sospechó de las oscuras intenciones hasta que el hombre la convenció de ir a una habitación de hotel con una oscura intención.

En su desesperación de conseguir el supuesto empleo, aceptó. “Me lleva a tomarme una fotografía con él... después de la fotografía tenemos relaciones sexuales”.

Así recuerda la joven Sara el primer día cuando fue obligada a brindar servicios sexuales a desconocidos. Ese día apenas comenzaba un largo episodio como víctima del delito de trata de personas.

Se tipifica el delito de la trata de personas las acciones de captación, traslado, acogida y recepción de personas recurriendo al engaño, fraude y abuso de poder con el fin de obtener un pago por la personas.

La Unidad de Investigación y Datos de EL HERALDO Plus conoció el testimonio de la joven de ahora 17 años, quien narró cómo, por su afán de conseguir un empleo, accedió a tener relaciones con un desconocido que más tarde bajo amenazas, chantaje e intimidación la obligaría a ser una esclava sexual.

Con un semblante de tristeza, la joven se atrevió a recordar la pesadilla que vivió desde el primero hasta el último día cuando por fin pudo salir de esa organización de trata y explotación sexual.

La joven se suma a la larga lista de mujeres víctimas de este delito en Honduras. Según datos brindados por el Ministerio Público (MP), mediante la solicitud de información pública, desde el 2005 hasta agosto de 2022 se han registrado 876 denuncias por trata de personas en el país.

En ese registro destaca 2019, cuando se recibió la mayor cantidad de reportes, con 133, seguido de 2018, con 129.

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Chantaje

Luego del encuentro sexual el hombre no se volvió a comunicar con ella, aparentemente el trato había quedado en el olvido, su sorpresa fue cuándo tres días recibió una llamada de él ofreciéndole el empleo prometido, sin embargo no fue el que ella esperaba.

“Me ofreció un empleo que consistía en tener relaciones sexuales con hombres, y si no accedía difundiría en las redes sociales las fotos que me tomó”.

$!La Unidad de Investigación y Datos de EL HERALDO Plus conoció el testimonio de la joven de ahora 17 años, quien narró cómo, por su afán de conseguir un empleo, accedió a tener relaciones con un desconocido que más tarde bajo amenazas, chantaje e intimidación la obligaría a ser una esclava sexual.

Bajo esa amenaza y por el temor que el hombre difundiera las fotos íntimas con sus amigos y familiares, Sara no tuvo otra opción que rendirse a la oferta.

“Él cobraba 1,000 lempiras por una hora conmigo (a los clientes) y de eso él decía a darme 500 lempiras o 1,000 lempiras, pues eso era lo que él me daba y de esos 1,000 lempiras yo los tenía que utilizar en mi imagen, en mi presentación personal”, recuerda.

El delito de trata de personas sigue siendo muy común en el país y en lo que va de 2022 el Ministerio Público ha reportado 47 denuncias. Y, fue el 2020 cuando menor incidencia se reportó, ya que debido al confinamiento obligatorio provocado por la pandemia del covid-19, la cifra de denuncias disminuyó considerablemente hasta llegar a 47 en todo el año.

Niñas y adolescentes, víctimas de trata

Con el tiempo, Sara no pudo ni disfrutar a su gusto las supuestas ganancias, debido a que le exigían cumplir una serie de estándares de belleza para atraer más clientes.

Tenía que invertir en su imagen personal como ropa provocativa, maquillaje exótico, peinados extravagantes e incluso que fuera al gimnasio para mantener una figura esbelta.

El manual impuesto se completaba con subir fotos a Facebook y así llamar la atención de los hombres que más tarde pagarían por sus servicios sexuales.

Para ese entonces, Sara era una quinceañera. Así como ella, la mayoría de victimas de trata de personas en Honduras están entre 10 a 19 años, ya que el Ministerio Público contabiliza 238 denuncias en ese rango, según información a la que accedió EL HERALDO Plus.

Lo anterior significa que las niñas y adolescentes representan el 27% de casi todas las ofendidas, es decir casi 3 de cada 10.

Le sigue el rango de 20 a 29, donde se reportan 56 casos, es decir el 6.4 por ciento de las perjudicadas.

Este rotativo detectó que de las 876 denuncias desde el 2012, únicamente 42 casos han presentado requerimientos fiscales desde el 2017 hasta el 2022.

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Chicas jóvenes con cierta inocencia que deciden cambiar de ciudad con el fin de conseguir un empleo que les dé estabilidad y de esta manera aliviar sus necesidades, ese el perfil de chicas que raptan las organizaciones de trata. Sara es el mejor ejemplo.

Una vez que entra a un cuarto -continúa Sara-, no hay ningún tipo de seguridad. En el servicio, las jóvenes quedan a merced de lo que el hombre quiera hacerles y el dueño de la organización de trata lo avala.

“Personalmente, a mí nunca me pasó, nunca hubo un cliente que me golpeara o me forzará a realizar algo que ya no se había hablado, pero sí conozco casos de muchachas que sí se les golpeó, donde sí se les forzó a tener relaciones sexuales sin preservativos”, mencionó.

$!Sara era una quinceañera. Así como ella, la mayoría de victimas de trata de personas en Honduras están entre 10 a 19 años, ya que el Ministerio Público contabiliza 238 denuncias en ese rango.

La mayoría de requerimientos fiscales emitidos se concentran en los departamentos de Cortés, con 12 casos, y Francisco Morazán (9).

Tras dos largos años de abuso, Sara se armó de valor y decidió decirle al agresor que se saldría de la organización. Recuerda que al principio este tomó la noticia con aparente calma, sin embargo, tres días después él y tres personas de su confianza le propiciaron una brutal golpiza.

“Yo salgo al portón y estaba él con su mano derecha y otra muchacha más y ella me jala de la ropa y yo caigo al suelo, entonces entre los tres, las dos muchachas que lo acompañaban, comienzan a golpearme”.

Esa fue la consecuencia que pagó Sara por querer ser libre y por fin salir de ese mundo que le robó los mejores años de su vida. “Lo único que hice en ese momento fue colocarme en posición fetal, recuerdo, y él empezó a grabarse con su celular y después de eso me dijeron que aunque yo pusiera la denuncia, pues que él iba a enseñarme que él no me había golpeado”.

Días después del ataque decidió buscar ayuda y acudió a la Policía para denunciar los hechos. Allí fue remitida a la fiscal, quien le hizo saber que ella fue víctima del delito de trata de personas.

“Por primera vez, me atrevo a contarle a alguien externo todo lo que me había pasado durante todo este tiempo”. Era la primera vez que escuchaba de trata de personas y que ella era una de las cientos de víctimas. Por primera vez “me doy cuenta de que es un delito grave”.

$!Sara no sospechó de las oscuras intenciones hasta que el hombre la convenció de ir a una habitación de hotel con una oscura intención.

Impunidad

Pese a la gran cantidad de denuncias que ha recibido el Ministerio Público por el delito de trata, la Corte Suprema de Justicia ha emitido pocas sentencias condenatorias.

Por ejemplo, en los ultimos tres años en Honduras ha emitido 17 sentencias por el delito de trata de personas 11 ha sido sentencia condenatoria y 6 sentencias obsolutorias, todas las victimas han sido mujeres y todos los imputados ha sido hombres.

La Ley Contra la Trata de Personas en Honduras fue publicada en el Diario Oficial La Gaceta el 6 de julio de 2012, la cual está orientada a la prevención y sanción de la trata de personas en el ámbito nacional y trasnacional y está respaldada por la constitución de Honduras, Código Procesal penal vigente y sobre todo por el código de la Niñez y la adolescencia.

En tanto, la ley establece una pena de 10 años a 15 años de reclusión, más inhabilitación absoluta por el doble del tiempo que dure la recusación.Igualmente, estipula aumentar la pena cuando la víctima sea mayor de 18 años, cuando sea pariente de la víctima en un segundo o tercer grado de consanguinidad, cuando la víctima sufra o quede en estado de discapacidad o embarazo o cuando el acto sea en complicidad por tres o más personas.

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A parte de la ley, el país está adscrito al convenio para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente de mujeres y niños, que complementa la convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional, cuyo fin de su creación es promover la cooperación entre los estados adscritos para luchar contra el fenómeno.

El texto dicta que cada estado adscrito deberá velar porque en su ordenamiento jurídico y administrativo se apliquen medidas de prevención de este delitos al tiempo que se brinde asistencia si este llegase a ocurrir.

Asimismo, este refiere a la repatriación sin trabas, implementar programas de tipo educativo, social y cultural con miras a la prevención y protección del delito de trata de personas.

Aunque la pesadilla de Sara terminó, confiesa que los recuerdos de las noches que era sometida a tener relaciones íntimas con desconocidos siguen grabados en su mente y pese a la denuncia que interpuso a un sigue teniendo temor que los dueños de la organización de trata le vuelvan hacer daño.

Tras interporner la denuncia al Ministerio Público este ente la remitió a Comisión Interinstitucional Contra la Explotación Sexual Comercial y Trata de Personas de Honduras (CICEST), donde se le brindó ayuda psicológica a ella y su familia y poco a poco pudiera retomar su vida normal. Aunque confiesa que el proceso no ha sido fácil.

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