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Tegucigalpa, Honduras.- La crisis hídrica de 2026 solo tiene dos antecedentes registrados en la historia de la capital de Honduras: 1997 y 2015; sin embargo, en este período es peor porque el número de habitantes creció, mientras se sigue contando con las mismas fuentes de agua.
En diálogo con EL HERALDO Plus, Francisco Argeñal, jefe de Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), recordó que la capital vive una emergencia hídrica que afecta la producción agrícola y ocasiona inseguridad alimentaria, por eso la alerta amarilla pasó a roja.
Adelantó que esperan que en septiembre y octubre las lluvias sean un poco más constantes para recuperar el nivel de las represas, aunque advirtió que se necesitan por lo menos 20 milímetros cada cinco días durante toda la temporada lluviosa, de lo contrario los racionamientos de agua se extenderán hasta 2027. Estas fueron sus declaraciones.
Usted mencionó que El Niño se extenderá hasta 2027, ¿considera que este fenómeno se ha agudizado?
Sí, y por lo general el que más nos promueve, o el que más nos genera sequía en Honduras es el fenómeno de El Niño. A veces hay por otros factores, pero casi siempre que hay Niño tenemos una canícula bastante larga, que empieza temprano, y entonces el productor de la parte sur del Corredor Seco y la parte del centro del Corredor Seco ven afectado la producción de maíz y, en algunos casos, la pérdida del cultivo. Eso es lo que normalmente tenemos cuando hay Niño.
¿Ya se habían registrado niveles en las represas así de bajos o es la primera vez?
Bueno, en el 97 tuvimos niveles de la represa bastante bajos, parecidos a los actuales. El señor presidente mencionó la vez pasada que cuando él fue alcalde también hubo problemas, en el 2015 precisamente, de poca disponibilidad de agua en la represa y que tuvo que hacerse un racionamiento un poquito fuerte porque estaba la presión fuerte de la represa. Y recordemos que eso fue el 2015, hace 11 años, ahora tenemos más población sobre la ciudad y las mismas represas, que tienen más sedimentos acumulados en el fondo, entonces la disponibilidad de agua ha bajado significativamente.
¿El problema es más grave que en los otros años?
Es un caso especial porque ha crecido la demanda de agua y también por otro lado tenemos menos capacidad de almacenamiento de la represa por acumulación de sedimentos dado el paso del tiempo... Es más grave que los otros. Tenemos una emergencia hídrica en la capital, ya hay una declaratoria de emergencia.
La capital recientemente pasó de alerta amarilla a roja, ¿cuáles son los efectos del déficit de agua?
No solamente es el tema de emergencia hídrica, sino que hay otros problemas, como inseguridad alimentaria, y también de problemas de daño a la agricultura, especialmente hortaliza, que es lo que se cultiva alrededor del Distrito Central. Y en el Distrito Central obviamente hemos visto que las lluvias han sido pocas, mínimas.
Para septiembre, ¿qué es lo que se viene?
Normalmente septiembre y octubre son meses bastante lluviosos. Durante la temporada, durante el año en el Corredor Seco, los meses más lluviosos son mayo, junio, septiembre y octubre. La disminución que se presenta entre julio y agosto es lo que llamamos canícula... Esperamos que después del 20 las lluvias empiecen a ser un poquito más seguidas aquí en la zona que ha estado bastante seca. Y que en septiembre, ya después de la primera semana de septiembre, empiece a llover más parejo, como dice el productor.
20 milímetros
de lluvia
cada cinco días, durante toda la temporada lluviosa. Eso es lo que se necesita en la capital para que el nivel de las represas Los Laureles y La Concepción empiecen a subir.
¿A dónde específicamente se necesita que llueva para tener abastecimiento de agua en la capital?
Es importante que llueva en La Tigra por el agua que se recoge en El Picacho, que cubre más o menos un 25% de la población capitalina. Y también es muy importante que llueva en la sierra de Lepaterique, recuerde que allí en la montaña de Yerba Buena nace el río Grande o Choluteca, que es el que es represado; el río Grande es el que es represado en la represa Concepción y el río Guacerique es el que se represa en Los Laureles. Ambos ríos nacen en la sierra de Lepaterique y es ahí donde ocupamos que llueva y que llueva bien. Por ejemplo, la lluvia que se dio y llovió en algunos sectores de La Tigra y llovió también en algunos sectores del noreste y del norte de la capital, pero hacia el lado sur no llovió prácticamente. Hacia el lado de Copeco (por Mateo) cayeron algunas gotas que ni siquiera mojaron el suelo. Entonces, justamente hacia el lado de Lepaterique hay algunas precipitaciones, pero han sido bastante leves, con cantidades menores a cinco milímetros en los últimos días, que eso prácticamente, según las estimaciones que hay desde el punto de vista agronómico, eso es lo que más o menos evapora el suelo en un día. Entonces, con base a eso, esa es la cantidad que necesitamos superar para no tener ese déficit de lluvia que estamos teniendo.
¿Cuánta lluvia se necesita?
Mientras no llueva más de cinco milímetros, o por lo menos 20 milímetros cada cinco días, vamos a seguir con ese déficit de lluvia. Necesitamos que lluevan 20 milímetros cada cinco días para empezar a ver que las represas suban su nivel y de esa manera ya tener un poco más de tranquilidad en lo que resta de este año. Pero no hay que descuidar que tenemos que cuidar el agua para el próximo año.
¿Por cuánto tiempo se necesita que lluevan esos 20 milímetros cada cinco días?
Durante la temporada lluviosa, eso es lo que se necesita para poder guardar agua, más de 20 milímetros. Y hay días que llueve mucho más que eso. En septiembre y octubre, lo normal, por ejemplo, para esta parte de Francisco Morazán, es que llegan más de 180 milímetros al mes. Si dividimos esto entre seis, nos quedan que sea 30 milímetros en promedio lo que llueve en septiembre cada cinco días.
¿Entonces los racionamientos deben continuar el resto del año?Quizás no con la periodicidad que se tiene en este momento, durante los meses de septiembre u octubre, cuando empiece a llover; pero sí hay que administrar bien el agua para garantizar que vamos a tener agua hasta junio del próximo año.