261 mil menores atrapados en el trabajo infantil: "Hasta las 6:00 PM termino"

Honduras registra un grave retroceso en la lucha contra el trabajo infantil: en los últimos dos años, 36 mil menores se sumaron a esta realidad. La pobreza es la principal causa que empuja a la niñez a trabajar

  • Actualizado: 12 de julio de 2026 a las 23:00
261 mil menores atrapados en el trabajo infantil: Hasta las 6:00 PM termino

Tegucigalpa, Honduras.- Bajo el radiante sol del mediodía, Saúl (nombre ficticio para proteger su identidad) se coloca a la orilla de uno de los carriles de un bulevar de Tegucigalpa y extiende su brazo para exponer un par de franelas. Los conductores avanzan indiferentes mientras el niño, a merced de un accidente de tránsito, intenta vender las telas multicolores.

EL HERALDO Plus se acercó a Saúl. Con sus ojos entrecerrados por la intensidad de los rayos solares, el niño relató que por las mañanas asiste a sus clases de segundo grado y a partir del mediodía cambia sus cuadernos por franelas que debe vender a 25 lempiras cada una.

Sus respuestas eran cortas. Algunas, apenas monosílabos. Cuando se le preguntó por sus padres, Saúl afirmó que también vendían franelas en el bulevar y señaló, sin precisión, hacia una calle.

Sin embargo, no se veía a ningún adulto cerca ofreciendo el mismo producto.

—¿Ya ratos estás aquí? ¿Cómo a qué hora veniste?
—Ahorita a las doce.
—¿Todos los días te toca vender?
—Sí.
—¿A qué hora terminás?
—A las seis.
—¿Lográs vender todo?
—Hay días que sí y días que no.
—¿Hace cuánto trabajás vendiendo cosas?
—Dos años.

Se le preguntó si él se imaginaba una vida en la que solo tuviera que estudiar, sin tener que salir a las calles a trabajar. Saúl guardó silencio, pero su mirada triste contestó: probablemente no.

Las necesidades económicas de su familia obligaron a Saúl a trabajar desde los siete años. Lejos de ser una historia de inspiración, su caso refleja la realidad de un menor desamparado, expuesto al peligro y cuyas posibilidades de acceder a una vida mejor se reducen al no poder dedicarse por completo a sus estudios.

Saúl no es un caso aislado. Como él, más de 261 mil menores de edad en Honduras se encuentran en condición de trabajo infantil, de acuerdo a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples del 2025 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) analizados por EL HERALDO Plus.

Unos 9,000 menores de edad realizan trabajo infantil en el Distrito Central

Lejos de erradicarse, el problema se ha agravado durante los últimos dos años. En 2023, el Instituto Nacional de Estadística (INE) estimaba que 225 mil menores trabajaban en Honduras. Para 2024, la cifra subió a 249 mil y, en 2025, volvió a aumentar hasta alcanzar los 261 mil.

En apenas dos años, 36 mil menores se sumaron a las estadísticas del trabajo infantil.

Aunque estos números todavía están por debajo de los picos registrados durante la última década, la dimensión del problema sigue siendo alarmante. En 2015, Honduras alcanzó el registro más alto del período, con 417 mil menores incorporados al mercado laboral. Tres años después, en 2018, la cifra volvió a superar los 400 mil y se situó en 404 mil.

El comportamiento del trabajo infantil ha sido volátil. Hubo grandes picos y, luego, se experimentaron descensos. En 2022, por ejemplo, se calculaba que 325 mil menores trabajaban en el país. Un año después, la cifra cayó a 225 mil. Sin embargo, la reducción no se mantuvo: en 2024 volvió a crecer y en 2025 aumentó nuevamente.

4

de cada 10

menores de edad que trabajan tienen entre 5 y 9 años

Jorge Valladares, experto en derechos de la niñez, explicó que esta variación está influida por los ciclos de cosecha, ya que el sector agrícola concentra la mayor parte de la mano de obra infantil.

Por su parte, Héctor Figueroa, director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (ISS-UNAH), amplió que la variación responde a aspectos metodológicos de los estudios, factores climáticos que afectan en la agricultura, actividades productivas, migración interna y la desaceleración económica.

No obstante, los entrevistados coincidieron en que el trabajo infantil es el resultado de la pobreza que azota a miles de hogares en Honduras y la falta de políticas públicas efectivas, la falta de oportunidades de trabajo digno y de acceso a la educación, así como la débil capacidad institucional que evite la explotación económica de la niñez.

" El trabajo infantil es causa y consecuencia de la pobreza"
Jorge Valladares, experto en derechos de la niñez

"Los niños muchas veces se olvidan del juguete por el trabajo. Tienen que ayudar a sus padres para solventar las necesidades más básicas de una familia en condición de pobreza, como la alimentación", expuso Figueroa.

A su vez, lamentó que esta problemática estructural siga muy latente en Honduras, alertando que "estamos casi a la vuelta de la esquina donde se tenían que eliminar las peores formas del trabajo infantil al 2030 según los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, no vamos a cumplir con esta parte".

El trabajo infantil ha sido normalizado en la sociedad hondureña. Muchos ciudadanos no se escandalizan, sino que actúan con indiferencia.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo infantil se define como "todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico".

Además, se considera trabajo infantil cuando interfiere con su estudio, así como otros factores como el número de horas trabajadas, condiciones en las que labora y su edad.

Los datos INE muestran que unos 167 mil menores (64%) bajo trabajo infantil se dedican exclusivamente al trabajo. Solo el 36% restante alterna su tiempo entre trabajo y estudio.

Para Valladares, el número de menores en condición de trabajo puede ser mucho mayor, considerando que en el sector doméstico e informal es más complejo realizar un monitoreo.

La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil de 2023 reveló que más de un millón de menores entre 5 y 17 años laboran o realizan quehaceres del hogar en condiciones peligrosas y/o horarios prolongados.

" Los menores constituyen una fuerza laboral altamente vulnerable, con escasa capacidad de negociación, lo que facilita su explotación económica y la violencia sistemática de de sus derechos"
Héctor Figueroa, director del ISS-UNAH

Vulnerados desde temprana edad

El Código de la Niñez y Adolescencia de Honduras establece que la Secretaría de Trabajo puede otorgar permisos de trabajo para menores entre los 15 y 17 años bajo parámetros que no obstaculicen su educación, que no supere las seis horas diarias, condiciones seguras y que en estas actividades prevalezca la formación por encima de la producción. Igualmente, prohibe que cualquier menor de 14 años trabaje.

Lamentablemente, estas restricciones quedan en papel, ya que en las calles de las ciudades y en el campo se observan a niños de ocho y hasta cinco años de edad ejerciendo responsabilidades de un adulto.

De acuerdo al INE, más de 106 mil menores tienen entre cinco y catorce años, equivalente al 41%. En tanto, el 59% restante son adolescentes de entre 15 y 17 años.

"Si se da el trabajo desde los cinco años, eso es explotación laboral y no es permitido bajo ninguna circunstancia. Un niño menor de 14 años no puede estar trabajando. Tiene que estar en la escuela y eso debe ser una política de Estado supervisada y sancionada en el caso de encontrar casos", subrayó Valladares.

El trabajo infantil, además, afecta con mayor frecuencia a los varones. Ellos concentran el 73% de los casos, equivalente a 191,577 niños y adolescentes. En contraste, 69,912 niñas y adolescentes mujeres se encuentran en esta condición.

¿Cuáles son los departamentos con mayor porcentaje de trabajo infantil?

Valladares sostuvo que la cultura machista también influye en la mayor presencia de varones en el trabajo infantil. Detrás de esa realidad, sostuvo, persiste la creencia de que laborar "los hará hombres". Figueroa coincide en que la sociedad hondureña hay una errónea interpretación de que el trabajo infantil fomenta valores.

"Muchas familias consideran que trabajar desde temprana edad fomenta la responsabilidad. Sin embargo, esta percepción suele invisibilizar que el trabajo infantil restringe los derechos fundamentales como la educación, el descanso y el desarrollo integral", dijo.

Peligros

Los entrevistados advirtieron que los menores no solo están expuestos a violaciones laborales, sino que también corren el peligro de sufrir daños físicos, psicológicos, abuso sexual, trata de personas y otras formas de violencia.

Valladares añadió que esta población es vulnerable a ser cooptada para explotación sexual, de mendicidad, económica, caer en la drogadicción y ser usados por grupos criminales.

Asimismo, recordó que muchos menores son explotados por sus propios padres o "alquilan" a sus hijos para lucrarse.

Miles de niños intentan equilibrar su estudios con salir a ganarse el pan de cada día, pero son más los que lamentablemente se dedican solo a trabajar.

La principal barrera que enfrentan los menores cuando trabajan es el no poder continuar su formación académica. Valladares expresó que el trabajo infantil es causa y consecuencia de la pobreza, provocando una transmisión intergeneracional de esta problemática y volviéndose círculo vicioso que termina afectando a toda la sociedad.

De los 261 mil menores, el 55% (143 mil) apenas alcanzaron un grado entre primero y sexto de educación básica. Otros 70 mil lograron cursar entre séptimo y noveno grado. Preocupa que 10 mil menores nunca pasaron por un centro educativo.

167 mil

niños y adolescentes

se dedican únicamente a trabajar

Figueroa adelantó que la deserción escolar no solo afecta a corto plazo, sino a largo plazo ya que estos niños al crecer no tendrán las habilidades ni conocimientos necesarios para insertarse al mercado laboral formal.

"Los menores que trabajan presentan mayores probabilidades de abandonar la escuela, obtener bajos niveles educativos y acceder únicamente a empleos informales y mal remunerados, empleos donde la remuneración es de subsistencia y va a ser así durante su adultez", vaticinó.

El INE informó que el promedio de años de estudio de menores que solamente trabajan es de 6.1, mientras que aquellos que estudian y laboran es de siete años.

Los expertos aseveran que es imperativo que el Estado garantice el acceso a la educación, generar fuentes de empleo digno para combatir la pobreza de las familias, crear campañas de concientización y que desde la institucionalidad se implementen estrategias que fortalezcan las inspecciones, así como sanciones para quienes exploten a menores.

También, instan a que se reactive la Comisión Nacional para la Erradicación Gradual y Progresiva del Trabajo Infantil, para que casos como el del niño Saúl sean atendidos por el Estado.

Cada día, Saúl permanece expuesto al riesgo de ser atropellado. A pocos pasos de los vehículos, intenta vender todas las franelas que lleva consigo. Según contó, cuando termina el producto puede concluir su jornada y marcharse.

Este equipo periodístico decidió comprarle todas las franelas que portaba. Poco después, el niño caminó hacia unos arbustos, donde se encontraban las personas a quienes había señalado como sus padres.

Parecía que su jornada había terminado.

Pero, minutos después, le entregaron un nuevo paquete de franelas para que regresara a vender. No fue posible confirmar si aquellas personas eran realmente sus padres.

  • Metodología
  • Las cifras provienen de los reportes de trabajo infantil de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples (EPHPM) entre 2015 y 2025 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
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Angelo Avila
Angelo Avila
Periodista

Periodista egresado de la UNAH. Con formación en periodismo digital, datos, profundidad y Fact-checking. Disfruta contar narrativas a través de infografías y visualizaciones interactivas y le apuesta a un periodismo de soluciones.