L70.7 millones costarán los dos años de función de la directiva del Congreso

La directiva electa el 23 de enero, integrada por 28 diputados, tiene una planilla salarial cercana a 2.9 millones de lempiras al mes. Proyectada a los dos años que se mantendrá el gasto ronda 70.7 millones

  • Actualizado: 28 de enero de 2026 a las 15:37
L70.7 millones costarán los dos años de función de la directiva del Congreso

Tegucigalpa, Honduras.- Cubrir el salario de los 28 diputados que integran la nueva Junta Directiva del Congreso Nacional —electa el 23 de enero de 2026 y presidida por Tomás Zambrano— costará unos 70.7 millones de lempiras en dos años de función.

EL HERALDO Plus verificó, con datos del Portal Único de Transparencia, el sueldo mensual asignado a cada integrante según su cargo dentro de la directiva y calculó el gasto entre 2026-2028, en vista que la Ley Orgánica establece que la Junta Directiva, salvo la Presidencia, se elige por períodos bienales y puede ser reelecta.

El cálculo corresponde a salarios e incluye el pago de décimo tercer mes (aguinaldo) y décimo cuarto mes; no contempla viáticos nacionales o internacionales, alimentación ni otros gastos asociados a la actividad oficial.

La planilla mensual ronda los 2.95 millones de lempiras. Llevada a 12 meses, equivale a unos 35.4 millones al año. Y proyectada a 24 meses —dos años—, que es el tramo que la norma asigna a la Junta Directiva, excepto la Presidencia, el total asciende a cerca de 70.7 millones de lempiras, únicamente en sueldos.

Ese enfoque bienal permite medir el costo dentro del marco legal real y, al mismo tiempo, explicar el impacto de una estructura numerosa. En otras palabras: aunque los nombres cambien, el gasto existe mientras el tamaño y la escala salarial se sostengan. Y hoy la Junta Directiva tiene 28 cargos, una cifra que coloca el gasto en una dimensión mayor a la mínima prevista por ley.

Cómo se reparte la planilla

El salario más alto corresponde al presidente Tomás Zambrano, del Partido Nacional, con 151,911 lempiras mensuales. Pero el mayor componente del gasto, dentro del total mensual, no está en una sola silla, sino en el bloque de vicepresidencias, donde se concentra la planilla por cantidad de cargos y nivel de remuneración.

Las 10 vicepresidencias propietarias suman alrededor de 1.07 millones de lempiras de remuneración al mes. A ese bloque se añaden nueve vicepresidencias alternas, que agregan cerca de 918,000 lempiras mensuales. Juntas, las vicepresidencias absorben cerca de 2 millones al mes, es decir, una porción decisiva de la planilla total.

La cifra no solo habla de jerarquías, habla de volumen. La directiva no se vuelve costosa porque un puesto gane más, sino porque la estructura multiplica cargos de mando y sustitución. Mientras más grande ese núcleo de conducción, más se eleva el gasto fijo que el Estado paga mes a mes, independientemente del ritmo legislativo.

El bloque administrativo completa la estructura, sumando a la partida de sueldos. Dos secretarios propietarios cuestan unos 218,000 lempiras al mes; dos prosecretarios suman cerca de 198,000; y cuatro secretarios alternos elevan el gasto en alrededor de 391,000 lempiras mensuales. En conjunto, este tramo representa cerca de 807,000 lempiras al mes dentro de la planilla.

Dicho de forma simple: hay una planilla principal de mando —presidencia y vicepresidencias— y una planilla de soporte —secretarías y prosecretarías, incluidas las alternas—. Ambas se pagan sin pausa. Por eso el costo bienal supera los 70 millones y, aun sin sumar viáticos o viajes, se instala como una carga presupuestaria constante.

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Una directiva más grande, un costo mayor

La comparación con el período anterior dimensiona el salto y ayuda a leer lo que implica ampliar la mesa. La Junta Directiva que presidía el exdiputado de Libertad y Refundación (Libre), Luis Redondo, estaba integrada en su último tramo por 19 diputados, nueve cargos menos que la actual. Su planilla mensual era de alrededor de 2.04 millones de lempiras.

La brecha entre una y otra es de unos 906,000 lempiras cada mes. Traducida a un año, equivale a cerca de 10.9 millones de lempiras adicionales. Y llevada al período bienal, ese aumento ronda los 21.8 millones de lempiras solo en sueldos, una diferencia que se explica, sobre todo, por el tamaño del órgano.

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Se multiplica la cifra base

La Ley Orgánica del Congreso Nacional, en su artículo 20, establece un mínimo de 11 integrantes para la Junta Directiva en propiedad: un presidente, al menos seis vicepresidentes, dos secretarios y dos prosecretarios. Ese es el diseño base; la directiva actual, con 28 cargos, casi lo triplica.

La razón está en una frase breve con efectos largos: la ley permite incorporar alternos “que sean necesarios”. En la práctica, esa autorización funciona como una cláusula de expansión.

Además, la norma establece que el resto de la Junta Directiva se elige por dos años, con posibilidad de reelección, mientras el presidente ejerce por cuatro años.

Ese detalle legal explica por qué el enfoque de este artículo se centra en el costo de dos años: es el período que, formalmente, puede cambiar la integración.

Sin embargo, la historia legislativa suele mostrar que, aunque cambien los nombres, la estructura rara vez se reduce.

En ese terreno, integrar diputados a la Junta Directiva también ha funcionado como una vía para asegurar votos en el hemiciclo.

El incentivo es directo: entrar a la directiva implica ganar más que un congresista raso, cuyo salario ronda los 90,000 lempiras mensuales, porque vicepresidencias, secretarías y alternos elevan la remuneración según el puesto.

Un antecedente se vio en enero de 2024, cuando el Congreso atravesaba negociaciones para sostener mayorías en decisiones clave. En ese contexto, se informó que los entonces diputados del Partido Salvador de Honduras (PSH) Osman Chávez y Tomás Ramírez recibieron propuestas para incorporarse a la directiva.

Al final, ambos quedaron incluidos como vicepresidentes alternos —Ramírez como vicepresidente alterno I y Chávez como vicepresidente alterno VII—, un movimiento que en el ambiente legislativo se interpretó como un acercamiento práctico a la mayoría que controlaba la conducción del Congreso.

Carlentón Dávila, diputado electo del Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (Pinu-SD), consultado por EL HERALDO Plus sobre por qué una Junta Directiva tan numerosa, lo explicó en clave de inclusión política.

“Me imagino para darle espacio a la integración, para que todos se sientan incluidos o tomados en cuenta”, dijo, al justificar que el tamaño facilita acuerdos y respaldo en las votaciones.

En cambio, el analista político Miguel Cálix opinó que, para lograr acuerdos entre las bancadas políticas, no es necesario integrar diputados de la mayoría de bancadas a la Junta Directiva, lo que representa un mayor gasto.

“Lo podían hacer a nivel de comisiones y ponerlas a trabajar. La Junta Directiva, aparte del sueldo, implica prebendas y privilegios que no han quedado claro”, valoró Cálix.

En fin, con 86 votos a favor, la Junta Directiva en propiedad quedó sellada como un acuerdo entre cuatro fuerzas políticas: Partido Nacional, Partido Liberal, Democracia Cristiana y Partido Innovación y Unidad, que se repartieron los 28 cargos del órgano (14 nacionalistas, 12 liberales, uno para el Pinu y otro para el DC).

Y hay un dato que marca el contraste: Libertad y Refundación, partido que hasta este 27 de enero ocupó el Ejecutivo, no obtuvo ningún puesto en la directiva y su bancada sostuvo públicamente que no votaría ni integraría esa estructura.

El cierre fiscal es simple y, por eso, contundente. En dos años, la directiva actual costará unos 70.7 millones de lempiras solo en salarios. Y si tras el corte legal de los dos años la estructura se mantiene sin recortes —como suele ocurrir—, la proyección para cuatro años supera los 141.5 millones de lempiras.

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Daniel Girón
Daniel Girón
Periodista

Licenciado en Periodismo por la UNAH, con formación en investigación, transparencia, datos y visualización. Me dedico a rastrear el dinero público y convertir esos hallazgos en historias que revelan lo que muchos, por conveniencia, prefieren ocultar.