Rolando Pastrana
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Tegucigalpa, Honduras.- Las lluvias que están cayendo en el corredor seco, donde la sequía ha golpeado fuerte, causando la muerte de ganado e imposibilitando la siembra de primera, tendrán una duración de entre 30 a 40 días, luego se comenzarán a sentir los efectos del fenómeno del Niño, que se extenderá hasta los primeros meses del próximo año.
En Honduras se esperaba la lluvia a finales de abril e inicios de mayo, pero las tormentas se prolongaron hasta junio, provocando que no se pudiera sembrar en primera y muerte de ganado.
Francisco Argeñal, director del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanógrafos y Sísmicos (Cenaos), explicó que el país estuvo en condiciones neutras hasta mayo y que a partir de este mes, en junio, inició el El Niño, que será un fenómeno moderado en un inicio, para luego, a partir de julio, pasar a ser un Niño fuerte.
Detalló que existen tres niveles de intensidad del Niño: débil, moderado y fuerte, y que no existe el término de Súper Niño, ni Niño Godzilla, pues “esas cosas no existen dentro del lenguaje de la Organización Meteorológica Mundial”.
Mostrando sus análisis a EL HERALDO Plus, el experto explicó que los modelos norteamericanos indican que en junio se van a presentar lluvias parecidas al promedio, y serán un poco menos en las áreas marcadas dentro del corredor seco.
Donde habrá menos agua será en los departamentos fronterizos con El Salvador, como Valle y Choluteca, además de la parte del sur de El Paraíso y del sur de Francisco Morazán.
El mismo pronóstico revela que en julio el corredor central de Honduras presentará un déficit de lluvias, con una sequía meteorológica, lo que implica que en algunos lugares de Francisco Morazán, Choluteca y El Paraíso, la situación no va a ser muy buena.
Argeñal detalló que el problema es que la canícula empezaría un poco temprano, “como en mayo tuvimos déficit de lluvia, solamente tenemos una ventana prácticamente de unos 30 a 40 días de lluvia”.
Para determinar si los agricultores y ganaderos pueden sembrar, explicó que todo depende de la zona y del producto, pues el maíz, por ejemplo, es muy difícil que se dé en esos municipios, pero en algunas áreas existe excepciones.
La canícula comenzará en los primeros días de julio. En Choluteca la situación estará bien marcada desde el 10 de julio hasta el 25 de agosto, es decir, más de un mes sin lluvias porque regularmente finaliza cerca del 15 de agosto.
Desde Cenaos informaron que El Niño va a durar hasta el próximo año y “puede ser que lleguemos a abril, incluso se pueda extender un poquito, si llega hasta junio (2027); el problema más fuerte del Niño lo vamos a experimentar entre febrero y marzo, porque vamos a tener los ríos bastante secos y temperaturas altas, que van a evaporar rápido la humedad del suelo”, dijo Argeñal.
Para la siembra de postrera, es decir, en los meses de septiembre a octubre de este año, los modelos indican que no va a llover con normalidad y habrá déficit de lluvia, a pesar de que es cuando más precipitaciones se registran en condiciones normales.
Proyectó que para postrera los agricultores van a tener dos meses y medio de lluvia, es decir, más de 70 días, por lo cual deben utilizar las semillas más adecuadas, como capulín, que es un maíz criollo y se puede cultivar en estas zonas afectadas.
Al preguntarle cuánto puede durar la temporada lluviosa este año, dijo que en algunas zonas puede ser hasta finales de octubre y en otras regiones a inicios de noviembre.
Arnulfo López, secretario municipal en Morolica, Choluteca, declaró que este municipio es afectado tanto por las inundaciones como por el impacto de la sequía.
Declaró que la falta de agua este año los ha golpeado fuerte en la agricultura y la ganadería, porque los campesinos no han podido sembrar y se ha muerto mucho ganado.
"Somos un municipio que pasamos de la ganadería y la agricultura, de ahí no tenemos otra fuente de ingreso, y con esta problemática de la sequía nos vemos afectados duramente", lamentó.
"La crisis que se nos viene es más fuerte todavía, porque no va haber cosecha de primera, no ha habido lluvia, hemos perdido ganado, no hay producción de lácteos, entonces se nos avecina una crisis en Morolica un poco difícil", proyectó.
Lo más lamentable para López es que ya hay gente que no tiene granos, en algunos hogares no han prendido el fuego porque no tienen de donde echar mano, por eso la situación es más grave.
1.8
millones
de hondureños se encuentran en inseguridad alimentaria y nutricional según el Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAH
La advertencia del secretario municipal no está alejada de la realidad. María Luisa García Rodríguez, coordinadora del Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Obsan-UNAH), advirtió que la población de estas zonas vive de las cosechas.
Expresó que la población del corredor seco siembra y se queda con una parte de la producción, y los excedentes los venden para cubrir otras necesidades que tiene la familia, como salud, educación, transporte y otros servicios públicos.
De los 18 departamentos de Honduras, 10 están en crisis alimentaria, aseguró García Rodríguez, porque están cayendo en emergencia alimentaria, entre ellos están Intibucá, Lempira, Valle, Choluteca, el sur de Francisco Morazán, El Paraíso, Comayagua y Gracias a Dios.
Consideró el gobierno debió comenzar a tomar medidas para contrarrestar los efectos de la sequía desde marzo, porque la inseguridad alimentaria en Honduras se mide por fases.
Reseñó que desde marzo el Observatorio hizo la advertencia de la problemática porque estos departamentos ya estaban en una fase de crisis y con los agravantes de la sequía ya están cayendo en emergencia y no es tan fácil salir de esa situación.