La misión técnica del Fondo Monetario Internacional regresará al país en la primera semana de junio para negociar un nuevo acuerdo económico con el gobierno de Porfirio Lobo Sosa.
Así lo confirmó ayer María Elena Mondragón, gobernadora propietaria ante el FMI y presidenta del Banco Central de Honduras, quien dijo que la fecha tentativa es el 4 de junio para el arribo de la delegación a esta ciudad.
El último programa firmado con ese organismo internacional venció el pasado 31 de marzo, el que tuvo una duración de 18 meses y le permitió al país su inserción a la comunidad financiera internacional después de la suspensión a raíz de los eventos políticos internos del 28 de junio de 2009.
La administración Lobo Sosa ha anunciado que buscará un nuevo arreglo para un periodo de 18 meses. Se espera que la vigencia del acuerdo será del 1 de septiembre de 2012 al 28 de febrero de 2014. El 27 de enero de 2014 se espera que asuma un nuevo gobierno.
La entrevistada manifestó que están con la mejor disposición de sentarse con el Fondo Monetario. “Creo que la negociación de un programa económico con el FMI nunca es fácil, pero el país sí lo necesita, necesita generar esa confianza a nivel nacional e internacional”.
Además, se requiere ese marco orientador que permita tener una disciplina y afianzar esos logros registrados hasta ahora.
En cuanto al interés del Poder Ejecutivo y del Congreso Nacional de aprobar un nuevo “paquetazo” fiscal, el sexto de este gobierno, antes de iniciar las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional, Mondragón respondió que las negociaciones se basan en parámetros, entonces si la meta es tener un déficit fiscal razonable, que no sea inflacionario, que sea financiable en su mayor parte con recursos externos, el país es quien decide cómo llegar a ese déficit, no es el FMI quien dice hacer una cosa u otra.
La funcionaria dejó claro que ese organismo financiero recomienda tener déficits fiscales razonables, pero es el país
quien tiene la autonomía para tomar las acciones pertinentes.
Agrega que la parte fiscal es compleja, pero el presidente de la República ha tomado medidas para racionalizar el déficit de la administración central y el acuerdo con el FMI contribuirá a lograr esa meta.